Alberto Férriz: Cuando tu única canasta en la élite es un mate

Alberto Férriz: Cuando tu única canasta en la élite es un mate
Primera imagen con el Real Madrid y, segunda, en la actualidad

Javier Ortiz Pérez

Aunque sea una anécdota, Alberto Férriz puede presumir de algo: todas las canastas que consiguió en su paso por la élite del baloncesto español fueron en mate. Claro, el matiz es que solo metió una, en su único encuentro disputado en la Liga ACB/Endesa. Fue con la camiseta del Real Madrid ante el Caja San Fernando el 24 de abril del 2002. “Estaba en el equipo de EBA y me llamaron para ayudar. Yo ya venía entrenando con ellos varias veces. Era en el antiguo pabellón de la Ciudad Deportiva y cuando el partido estaba ya resuelto, Sergio Scariolo me dijo que saliese. Faltaban poco menos de dos minutos y busqué anotar con la ayuda de mis compañeros, pero fallé un tiro que tuve. Ya pensaba que me iba a ir sin lograrlo, pero cuando quedaban tres segundos Hernández-Sonseca me dio un pase desde nuestra canasta y me quedé solo, así es que machaqué”, cuenta.

Fue uno de sus últimos momentos felices en el baloncesto, ya que poco después se retiraría al no poder superar los problemas que sufría desde hacía tiempo en una rodilla de la que se había operado previamente. “La intervención no salió del todo bien y tenía dolores constantes. La tendinitis se convirtió en algo crónico. Además, como jugador está claro que no tuve la progresión que se esperaba”, reconoce.

Sí, porque fue internacional en categorías inferiores y una buena promesa con sus 2,00 metros jugando casi siempre de alero alto. Ganó el Campeonato de España juvenil y el Torneo de L’Hospitalet (33 puntos y 7 triples en la final frente al Pamesa Valencia). También disputó el Europeo cadete de 1999 y el junior del 2000, compartiendo cancha con jugadores que luego sí se asentaron entre los mejores como Andrés Miso, Fran Vázquez, Rafa Martínez, Albert Miralles, Guillem Rubio, Pedro Llompart o el propio Edu Hernández-Sonseca. Pero se quedó por el camino, como tantos otros, aunque disfrutase del baloncesto durante buena parte de su juventud.

“En mis buenos años creo que era un buen tirador y que además podía ayudar en el rebote”, destaca. Fue un talento precoz. Había llamado la atención del Real Madrid desde niño, incorporándose al club blanco en edad infantil. Sus inicios habían sido en la escuela de El Pilar, su barrio de la capital de España, situado curiosamente muy cerca de la cancha donde terminaría debutando en la élite. En la temporada 99-2000 lo logró su hermano Víctor también en el Real Madrid (dos partidos, pero ninguna canasta).

Mientras que asumía su adiós de las canchas, Alberto estudió Publicidad en la Universidad Rey Juan Carlos. En la actualidad trabaja en ese mismo ramo, creando hace cuatro años una agencia llamada Fugu-The Thinkfluence Company que se centra sobre todo en las redes sociales. “Nos va bien y no me puedo quejar”, afirma. Y ese mate contra el CSF como momento que contar en un futuro a los nietos, claro.

 

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