Toni Tortajada: Pívot valenciano ‘tutelado’ por Miki Vukovic

Toni Tortajada: Pívot valenciano ‘tutelado’ por Miki Vukovic
En la actualidad y con el Castelló (Foto: Mediterráneo)

Javier Ortiz Pérez

Toni Tortajada jugó dos partidos oficiales con la camiseta del Valencia Basket, ambos en la temporada 99-2000. Era un pívot de 2,07 criado en el barrio de El Campanar, en la capital del Turia, y que estuvo a punto de dejar el baloncesto cuando apenas era un niño.

“Empecé jugando en el colegio, con ocho o nueve años. Lo dejé porque me dolían los pies y porque un entrenador de estos iluminados me dijo que no servía. Pero mi padre siempre ha sido muy de baloncesto y me ayudó a volver, en el Club San José, ya como cadete”, comenta. Después se incorporó al gran club de la ciudad en una ‘operación altura’. “Me convencieron mis compañeros a ir todos juntos. Y me cogieron ya en el segundo año de junior. Siempre he sido más bien alto. Es normal porque mi padre mide 1,95 y mi madre, 1,80”, comenta.

Una foto de Toni Tortajada en la actualidad

Tortajada reconoce sus limitaciones entonces: “Yo no destacaba. Me la botaba en el pie. Era muy alto, pero nada más. Me pasé todo un verano entrenando con Isma Cantó y mejoré. Le debo mucho”. Formó parte de la plantilla valenciana que pasó un año en la Liga EBA tras descender y también se mantuvo bajo la disciplina del club en distintas cesiones en Lliria y Calpe.

No se llegó a desvincular, obteniendo el premio de volver al primer equipo en 1999 ejerciendo como cuarto pívot tras Tanoka Beard, Bernard Hopkins, Alfons Albert y Rubén Burgos. 

“Jugué muy poco, pero fue una experiencia. Conocí a gente, estuve en grandes eventos y aprendí mucho de los compañeros. Miki Vukovic era un poco el padre de todos. Debuté metiendo cuatro puntos en cuatro minutos ante el Cantabria, lo recuerdo bien”, añade.

Después llegaron tres años en Andalucía entre la LEB y la LEB-2. “Nunca había jugado lejos de mi casa. En Los Barrios con Oliete llegué una semana tarde y me fue poco difícil entrar el principio, pero al final por mi carácter no hubo problema. En Huelva viví con César Alonso, que es muy amigo mío. Y en Algeciras había casi la misma gente que en Los Barrios”, cuenta.

El regreso al Levante se produjo de la mano de Esteban Albert, que había sido segundo de Vukovic en Valencia y entonces dirigía el equipo de Alcora (Castellón), en Liga EBA.

“Me salía más a cuenta y estaba más cerca de casa. Era un equipo con aspiraciones de subir y estuve muy a gusto. Fueron cinco años hasta que el equipo se deshizo”

Pasó entonces al Castelló, cuatro temporadas más en EBA, hasta que el ascenso a LEB Plata le impidió compatibilizar la pista con el trabajo que había conseguido. Era el 2012 y acababa así su trayectoria. “Ahora estoy de responsable en una cooperativa de peluqueros”, señala.