Robert Archibald: Escocés intimidador que se hizo habitual en España

Robert Archibald: Escocés intimidador que se hizo habitual en España
Escocés intimidador que se hizo habitual en España

Javier Ortiz Pérez

Machacando con el Joventut.
Machacando con el Joventut.

No un jugador muy dotado técnicamente, pero sí una fornida presencia en la zona este Robert Archibald. Resulta sencillo recordarle porque la mayor parte de su carrera transcurrió en España, donde terminó su trayectoria en el 2012 jugando para el CAI Zaragoza. También pasó por Valencia, Joventut y Unicaja. Siempre dio un rendimiento bastante regular: no destacaba por sus números y sí por su capacidad de intimidación. Con el balón en las manos no se metía en líos.

La primera vez que nos suena haberle visto fue en aquellas fotos de la pretemporada 2002-03 en las que Pau Gasol compartía uniforme de los Memphis Grizzlies con otros jugadores internacionales como Antonis Fotsis, Cezary Tribanski y el propio Archibald, que había llegado allí después de ser elegido con el número 32 del ‘draft’ de aquel año. Su mayor aval era que medía 2,11 y tenía cierta agilidad.

Nacido en Escocia –es el único baloncestista de este territorio británico que haya jugado nunca en la NBA--, había jugado en la universidad de Illinois y era un proyecto todavía. Pero no hubo mucha paciencia con él: en dos años en la liga norteamericana fue traspasado tres veces y entre Grizzlies, Suns, Magic y Raptors solamente sumó 44 partidos con promedios ‘estratosféricos’ de 1,2 puntos y 1,6 rebotes en 7,5 minutos.

Cuando le cortaron en Canadá se incorporó iniciada la temporada 2004-05 al Pamesa Valencia, pero con poco éxito. Salió del equipo a los siete partidos (solo 76 minutos) y acabó en el Scavolini de Pésaro. Su segunda oportunidad en España, la campaña siguiente, sí fue la buena. Sabido es que Aíto García Reneses mejora a gran parte de los jugadores que pasan por sus manos y así fue: en el Joventut se convirtió durante dos años en uno de los mejores interiores defensivos de la Liga y hasta ganó la Eurocup. Eso, tras pasar por Ucrania con el Azovmash, le abrió las puertas de un mejor contrato con el Unicaja, donde estuvo tres temporadas. Menos lustre tuvo su estancia en el CAI Zaragoza, cerrando así un periplo de 205 encuentros con promedios de 6,9 puntos y 3,8 rebotes en 17 minutos. Expresa bien su estilo de juego que solo lanzase tres triples en todos esos partidos y que su porcentaje en tiros de dos fuese de un notable 54%.

Zaragoza, su último destino como profesional.
Zaragoza, su último destino como profesional.

A la par fue un fijo todos los veranos en la selección británica, con la que cumpliría todo un sueño disputando los Juegos Olímpicos de Londres en 2012. Sorprendió en cierto modo que anunciase su retirada después de aquello: acababa de cumplir los 32 años y podía haber apurado algo más. “Si las cosas fuesen bien, probablemente habría jugado hasta los 35 o más, pero ha sido una temporada difícil, así que he pasado algo de tiempo hablándolo con mi mujer y otras personas (...). Podría seguir, pero llega un momento, avanzada la treintena, en el que juegas en equipos que no tienen objetivos tan elevados, donde los contratos no son tan buenos y las ciudades en las que vives no son tan bonitas.”, comentó para anunciar su adiós.

Desde entonces vive en Barrington, cerca de Chicago, la ciudad en la que pasó su época universitaria. 

Imagen reciente.
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