Ken Johnson: El reboteador salvaje que acabó su carrera demasiado pronto

Ken Johnson: El reboteador salvaje que acabó su carrera demasiado pronto
El reboteador salvaje que acabó su carrera demasiado pronto

Javier Ortiz Pérez

Dos temporadas casi completas en Canarias.
Dos temporadas casi completas en Canarias.

Uno de esos nombres injustamente inolvidados el de Ken Johnson. Se trata de uno de los mejores reboteadores que haya pasado nunca por España, como acreditó durante dos campañas casi completas en el CB Canarias, el actual Iberostar Tenerife, de donde salió de forma sorprendente. También pasó un poco en el Gran Canaria haciendo una sustitución y anteriormente por el Cajamadrid, este en Primera B. Estamos ante una auténtica fiera, que quede claro.

Johnson nació en Tuskegee, la pequeña localidad de Alabama conocida sobre todo por dos motivos: el nacimiento de la activista Rosa Parks y el experimento al que se sometió a una parte de la población negra a un experimento médico sin su consentimiento. Nuestro protagonista, basado en sus condiciones baloncstísticas, salió de allí pronto con destino a la universidad de Southern California, donde no terminó de encontrar su sitio. Tras pasar un año en blanco, sí que dio en el clavo al aceptar la oferta de Michigan State, donde todavía es considerado como uno de los mejores interiores de su historia.

Consiguió un puesto en el ‘draft’ de 1985, aunque los Bulls, que le escogieron en el puesto 28, traspasaron sus derechos a Portland Trail Blazers junto los de otro futuro ACB, Ben Coleman, a cambio de Mike Smrek. En el estado de Oregón disputó 64, pero muy retrasado en la rotación: 4,1 puntos y 3,8 rebotes en 12 minutos en pista. Su estatura, 2,03, le impedía jugar de ‘5’ en la NBA, y tampoco pudo con la competencia de jugadores como Kenny Carr, Caldwell Jones o Mychal Thompson.

A poco de arrancar la 86-87 fue cortado y se marchó a Trieste. Aquella temporada la acabó en el Cajamadrid, que buscaba un ascenso que no se produjo. Su sueño de volver a la NBA lo persiguió desde la CBA, pero nunca llegaría. Su sitio estaba en Europa, adonde regresó primero brevemente en Desio y después, ya iniciada la 89-90 y sustituyendo a James Scott, al Canarias. Ya en su debut dejó escrito para la estadística cuál era su especialidad: 19 rebotes (acompañados de la misma cantidad de puntos) ante el TDK Manresa. Poco después alcanzó los 23 ante el Ourense, su récord. El equipo de La Laguna se benefició de ello logrando una permanencia más o menos cómoda.

Trieste, su primer destino europeo.
Trieste, su primer destino europeo.

En la 90-91 sí que se produjo el disgusto colectivo de bajar, pero fue sin Ken Johnson sobre la pista en el ‘playout’ frente al OAR Ferrol. En marzo, dos meses antes, había sido cortado por lo que se aseguró que entonces eran “motivos extradeportivos”, nunca del todo aclarados. El caso es que Mark Peterson no mejoró su rendimiento y el equipo, que ya venía flojeando, siguió en picado.

En el Gran Canaria solo dispuso de seis encuentros la siguiente temporada, pero demostró que seguía estando en forma. Acababan así 70 partidos ligueros con 16,2 puntos y 13,2 rebotes sin apenas descanso (37 minutos de media).  No hubo mucho más baloncesto para Johnson, que estuvo un año y medio sin jugar y luego pasó por Argentina y la CBA antes de retirarse muy pronto, cuando todavía no había cumplido los 32.

Un caso raro que no se ha podido aclarar: estamos ante uno de esos exjugadores a los que parece haberse tragado la tierra desde entonces.