Víctor Baldo: ‘Canchero’ argentino muy querido en Alicante y Gran Canaria

Víctor Baldo: ‘Canchero’ argentino muy querido en Alicante y Gran Canaria
‘Canchero’ argentino muy querido en Alicante y Gran Canaria

Javier Ortiz Pérez

Alicante, su primer equipo en España.
Alicante, su primer equipo en España.

Se trata de uno de esos jugadores que se encargan de proteger el aro propio de canastas fáciles. Víctor Baldo no fue una estrella, pero sí alguien querido en los equipos españoles por los que pasó, sobre todo el Gran Canaria. Pasó la mayor parte del tiempo en la máxima categoría, ofreciendo un perfil menos de especialista y con más responsabilidad ofensiva en las tres etapas que tuvo en la LEB.

Baldo, hay que recordarlo, es argentino, con lo que eso supone en términos de competitividad y dureza bien entendida. A España llegó ya como un pívot ‘hecho’, primero en Regatas de San Nicolás y luego en Estudiantes de Olavarría, con el que consiguió varios títulos nacionales y continentales. Conseguir el pasaporte italiano en 2001 le abrió definitivamente las puertas de un Lucentum Alicante ambicioso al máximo y que encontró en él el complemento perfecto para lograr su segundo ascenso (9,3 puntos y 5,3 rebotes en 24 minutos en pista).

“El proyecto era motivante. Me llamaba la atención ser un jugador importante en un objetivo muy ambicioso, que era ascender. El primer contacto que tuve fue excelente en cuanto a la gente y al equipo en sí, pero me di cuenta de que iba a ser muy difícil, pero que paso a paso se podía conseguir”, comentó en una entrevista en 2008 para lucentumblogging.com.

Empezó entonces una racha de nueve años consecutivos en la Liga, ejerciendo un trabajo más sordo, pero igual de válido. Tras vivir el descenso del Alicante, el Gran Canaria le echó el ojo para fortalecer la rotación interior. Prácticamente nunca fue titular con la camiseta amarilla, pero sí que daba buenos relevos. En cuatro de sus cinco temporadas allí jugó los ‘playoffs’. En el 2008 concluyó su contrato y regresó a la LEB, a Valladolid, en el que sumó otro ascenso directo como campeón. Aquella misma temporada le guardaba otra sorpresa: la de disputar las eliminatorias por el título con el Baskonia, con el que sería subcampeón ante el Barcelona. 

Fijo durante años en el Gran Canaria.
Fijo durante años en el Gran Canaria.

En la siguiente regresó con un contrato temporal al Gran Canaria, el mismo formato que tendría en Burgos. En total jugó 235 partidos en la máxima categoría (4 puntos y 2,5 rebotes en 13 minutos) y 95 más en la segunda (7 y 4,5 en 21). Como se puede apreciar, su rol fue muy distinto en ambos casos. Concluyó su carrera en el Weber Bahía Estudiantes.

Después ha centrado su tiempo en prepararse para el mundo de la dirección deportiva, realizando varios cursos específicos. Se asentó en Las Palmas de Gran Canaria, donde logró una enorme identificación. Su mejor recuerdo en el equipo es disputar “las Copas del Rey, donde disfrutamos de la mejor afición de la liga, cada clasificación para Playoff, llevar el nombre de Gran Canaria por toda Europa, entrar al CID con mi hija recién nacida, personas, amigos, compañeros, son tantos “mejores” recuerdos que los atesoro como uno solo”.

Allí trabaja ahora para la empresa Nac Sport, creadora de los programas informáticos que utilizan muchos equipos de baloncesto (y de más deportes) para analizar los partidos (por cierto, la creó otro ex ACB como Frank Gornés, del que ya hablamos aquí). También colabora con una iniciativa en Argentina llamada Taller de basquet ‘Generación dorada’. Se pretende que chicos y chicas de 6 a 12 años jueguen de forma gratuita en un ambiente saludable en zonas de pocos recursos.

En la actualidad.
En la actualidad.