Brian Chase: Cuando una bala en la pierna no impide sonreír

Brian Chase: Cuando una bala en la pierna no impide sonreír
Cuando una bala en la pierna no impide sonreír

Javier Ortiz Pérez

Valladolid 2009-10.
Valladolid 2009-10.

Peculiar y pequeño jugador este Brian Chase que pasó por Valladolid en la temporada 2009-10. Su juego, salvando las distancias, se parecía al de Isaiah Thomas. No es que ‘se saliese’, pero sí dejó el recuerdo de un jugador muy rápido, de ritmo alto, y descarado en la dirección de juego y mirando al aro. En su mayor particularidad dramática se detuvo Dani Barranquero en uno de sus luminosos perfiles para acb.com: a los 13 años fue tiroteado en una pierna cuando iba con sus colegas, despreocupado, por su barrio de Washington. Todavía tiene el casquillo ahí, pero no lo siente.

Aquello fue un punto de inflexión en una infancia-adolescencia donde nada lo tuvo fácil. “Esto es una señal. Mi infancia había sido muy dura. Mi madre, mis tíos y prácticamente toda mi familia entera tenían problemas con las drogas. Además, me dispararon en el muslo a tierna edad cuando yo simplemente iba caminando por la calle. Para mí cambiaron muchas cosas en ese momento”.

Así es que se puso duro con el baloncesto. Sus cualidades en el instituto llamaron la atención en Virginia Tech, donde poco importó que no terminase de crecer lo que se esperaba. No llegaba al 1,80, pero desarbolaba los partidos a base de correr y correr. Sin embargo, un cambio de entrenador hizo que su trayectoria fuese de más a menos y que no consiguiese entrar en el ‘draft’. Era 2003 y estuvo un año sin jugar, tomando un poco de distancia sobre las decisiones que tenía que tomar en su carrera.

Es curioso que durante los siguientes años jugase consecutivamente en la ABA, la CBA, la D-League y la USBL. Rozó su sueño de la NBA un par de veces, firmando con Utah Jazz y Miami Heat, pero no llegó a debutar.  “Estuve muy cerca, pero había mucha competencia. Nadie me quita lo que viví, aunque al final no lo lograra”, comenta sobre su paso por la franquicia mormona. Siempre, al final, estaba la cuestión del 1,78. “No es mi tiro, mi velocidad o mi defensa. Es siempre mi altura, mi altura y mi altura. En cierto modo, puedes tirar ese argumento por la ventana porque no voy a cambiar, no voy a crecer más. Me acostumbré a jugar contra otros bases u otros jugadores más altos que yo. Ha sido mucho más duro tener éxito siendo más pequeño que el resto, sí”, indica.

En la actualidad como asistente en Bowie State.
En la actualidad como asistente en Bowie State.

En Europa intentó borrar su desencanto y  lo hizo razonablemente bien allá donde estuvo, sellando su pasaporte aquí y allá: Turquía (Besiktas), Rusia (Dínamo de Moscú y Einsey Krasnoyarsk), Bosnia (Igokea), Italia (Cremona y Matera) y Alemania (Eisbaren Bremerhaven)... En medio, Valladolid, donde promedió 10,5 puntos y 1,2 asistencias en 23 minutos y colaboró a un buen decimotercer puesto. Su conexión con Porfirio Fisac pareció positiva:  “Me hizo sentir muy cómodo, comulgo con su visión del juego”.

No perdió la sonrisa y su carácter bromista, pese a que en verano del 2009 había recibido una de las peores noticias de su vida: el asesinato de su hermano. “Ha sido una etapa muy difícil para mí y mi familia pero la gente nos ha ayudado, intentamos hacer las cosas bien y esperamos que, con la ayuda de Dios, podamos salir adelante”, contaba.

En 2016 dejó de jugar y ahora es entrenador asistente en la universidad de Bowie State, en el estado de Maryland, cerca de casa, donde intenta transmitir a los chicos los valores que le hicieron levantarse de un pasado difícil y convertirse en un buen jugador de baloncesto.