Chuck Aleksinas: Un 2,11 que tiraba desde lejos... en los años 80

Chuck Aleksinas: Un 2,11 que tiraba desde lejos... en los años 80
Un 2,11 que tiraba desde lejos... en los años 80

Javier Ortiz Pérez

Con el Estudiantes (Foto: Nuevo Basket).
Con el Estudiantes (Foto: Nuevo Basket).

Chuck Aleksinas: Un 2,11 que tiraba desde lejos... en los años 80

Estudiantes (83-84), CAI Zaragoza (85-86) y Clase Ferrol (86-87) tuvieron en sus filas a un jugador revolucionario para su época: un 2,11 blanco que tiraba desde lejos con suficiencia. Y eso que no le faltaba corpulencia ni ganas de luchar bajo los aros. 25,9 puntos y 9 rebotes fueron las espectaculares medias de Chuck Aleksinas en España. Desde luego, autoestima no le falta hoy en día, considerándose a sí mismo el mejor americano que haya pasado por aquí. Ahora arregla y vende coches antiguos, su gran pasión.

“Paella and cordero asada”. Literalmente escribe esto cuando se le pregunta por sus principales recuerdos de su paso entre nosotros. “Lo primero que me viene a la mente son los largos viajes por escenarios maravillosos, la gran comida y la amabilidad de los compañeros”, añade. Reconoce que le costó adaptarse el primer año “porque nunca había salido de mi país, pero cuando miro a aquella época, me doy cuenta de que fue muy importante para mi vida, una experiencia estupenda. En América siempre vamos con prisas y nunca hacemos nada que no hayamos programado antes”.

A Chuck –campeón de la NCAA con Kentucky en 1977 y que terminó sus estudios en el vencedor de este año, Connecticut— le gustaron dos tercios de su experiencia española: la de Madrid (donde empezó una gran colección de Lladró que aún conserva) y Zaragoza. “Lo más imborrable con Estudiantes es que le ganamos al Madrid en su casa, una de las mayores sorpresas en la historia de la liga. Fue un partido memorable. Siempre pienso en que, cuando vuelva a España, iré a un partido del equipo, aunque ya hayan pasado treinta años. Me gustaba el entrenador, Paco Garrido”, explica. En el Ramiro formó pareja extranjera con Terry Stotts, el entrenador de Portland Trail Blazers.

¿Y en el CAI? “Era un gran equipo, sobre todo Paco Binaburu (el fisio) y Gregorio Cros (el preparador físico). Creo que Claude Riley y yo hacíamos el mejor dúo de americanos de la liga. Nos entendíamos muy bien. Cuando terminó la temporada, el presidente (José Luis Rubio) me pidió que renovase y le respondí que lo haría si el entrenador (Manel Comas) se iba. Así es que escribieron en los periódicos que había pedido mucho dinero. Siempre quise hacerles saber a mis compañeros y a los aficionados que la historia no era así”, apunta.

Esperando un rebote con Fernando Martín.
Esperando un rebote con Fernando Martín.

La experiencia en Ferrol sí que fue mala desde el inicio hasta el final, descenso incluido: “Nunca debí haber ido allí. También era una ciudad bonita, pero nunca fui feliz ni me pagaron puntualmente”.

¿Cómo se veía como jugador? “Hacía pesas dos horas al día y también entrenaba baloncesto, así es que había tener mucha energía para poder hacer eso. Siempre pensé que era el mejor americano que hubiese jugado en España. Siempre superé a otros que cobraban más que yo. Era el único que con 2,11 y 140 kilos tiraba triples. Fue irónico que durante un partido de ‘playoff’ con el CAI contra el Estudiantes ganásemos con un triple mío. Le dije a Manel que me sentía bien para meterlo y que les sorprendería que yo tirase en lugar de ‘Indio’ Díaz. Luego dijo en el periódico que fue idea suya. Siempre me criticaron que tirase porque era grande, pero es que los árbitros no pitaban falta ni aunque me tirasen al suelo, así es que decidí salirme un poco fuera. Ahora cuando alguien de mi altura tira de tres, se enamoran de él. Siempre fui uno de los jugadores peor pagados en España, pero estaba entre los mejores anotadores y reboteadores”.

Añade además una anécdota en un All Star: “Bloqueé en muchas jugadas a Epi, que estaba defendiendo a Villacampa, y gracias a eso Jordi anotaba en cada jugada. Intenté ayudarle porque desde luego no era seguidor ni de Epi ni del Barcelona. Siempre fui un gran anotador, pero también era feliz haciendo bloqueos”.

Como dato curioso, estuvo a punto de disputar los Juegos Olímpicos de Atlanta-96 con el país de sus ancestros, Lituania, pero no consiguió la documentación a tiempo. Ahora vive en Morris, una pequeña población (2.500 habitantes) en el estado de Connecticut. Su mujer, Beth, con la que ya estaba en España, tiene un centro de ‘fitness’, mientras que él cuida de su negocio de coches clásicos, 427 King. “Mis compañeros no se sorprenderán por esto, ya que solía ser tema de conversación en nuestros viajes”, añade

Asegura por último que no sigue la NBA, una liga en la que estuvo brevemente durante la 84-85 (5,1 puntos en 74 partidos). “El cambio en el estilo de juego y que no se pite nunca pasos es algo que no me interesa. Está bien ver que los españoles lo hacen bien, de todos muchos. Mucha gente aquí no pensaba que los europeos no podían jugar con nosotros, pero se ha visto que no es así”, apostilla.

Poco tiempo en Ferrol (Foto: Gigantes del Basket).
Poco tiempo en Ferrol (Foto: Gigantes del Basket).


En una firma de autógrafos, en la actualidad.
En una firma de autógrafos, en la actualidad.