Yaroslav Korolev: Ruso de expectativas frustradas y retirada prematura

Yaroslav Korolev: Ruso de expectativas frustradas y retirada prematura
Ruso de expectativas frustradas y retirada prematura

Javier Ortiz Pérez

Granada.
Granada.

Todo en la vida de Yaroslav Korolev parece haber pasado muy deprisa. Tanto es así que tiene 30 años y ya está retirado. Estamos hablando de un número 12 del ‘draft’ y de alguien que también tuvo un par de oportunidades en la Liga Endesa sin terminar de aprovecharlas. Su último equipo fue el Planasa Navarra, en LEB Oro, hace poco más de año y medio.

Hijo de Igor Korolev, ex jugador y entrenador, lo tenía todo: altura, coordinación, agresividad, tiro exterior... Había llegado a debutar con el CSKA siendo un adolescente y fue el gran dominador del Europeo U18 en 2005. Los Angeles Clippers se empeñaron en que fuese su elección de aquel año. El 12 (justo detrás de Fran Vázquez, por cierto) terminó siendo una pésima decisión, sobre todo porque dejaron pasar a gente como Danny Granger, Gerald Green o David Lee.

La intención estaba clara: buscar el próximo Nowitzi, el próximo Pau Gasol. El chico acababa de cumplir los 18 y en dos temporadas en L.A. solo llegó a jugar 34 partidos, todos de forma testimonial (4,9 minutos, 1,1 puntos). En su momento se aseguró que Mike Dunlevy no le dio mucha bola en la posición de ‘3’, en la que se pensaba que podía marcar diferencias, porque quería promocionar a su hijo.

Korolev volvió con ganas de reimpulsar su carrera a Rusia. Al fin y al cabo, solo tenía 20 años. Lo consiguió parcialmente en dos temporadas con el Dínamo de Moscú, tras lo cual volvió a recibir llamadas desde Estados Unidos. No eran las que esperaba, pero algo es algo: los Alburquerque Thunderbirds de la liga de desarrollo. Allí se fue, intentando sacarse la espina. Y volvió a estrellarse.

San Sebastián.
San Sebastián.

Apareció entonces en España, en la 2010-11, con el Granada. 18 encuentros en los que ofreció destellos de su calidad (8,5 puntos en 20,3 minutos), aunque un tiro exterior ciertamente flojo (22% en triples, abusando del lanzamiento la mayoría de las veces). No tuvo suerte porque a continuación fichó por el Gipuzkoa Basket y se lesionó en la rodilla derecha nada más llegar, lo que le limitó a solo cuatro encuentros en toda la temporada. Empezó la siguiente, pero se marchó después de la novena jornada al Spartak de San Petersburgo. Allí consiguió cierta estabilidad durante dos años.

Después, vuelta a la carretera, a Grecia (Panionios y Creta). Terminando la temporada 2015-16 llegó su sorprendente fichaje por un Navarra que buscaba su permanencia en la LEB Oro. En once partidos le dio tiempo a demostrar que era un jugador de un nivel superior (16,9 puntos y 6,9 rebotes en 28 minutos) y que incluso había mejorado muchísimo en el triple (45,2%). Sin embargo, no ha vuelto a jugar desde entonces.

Ni, salvo sorpresa, volverá a hacerlo. Se ha trasladado de nuevo a Los Angeles, donde ha abierto una academia de baloncesto para niños llamada Young Kings.

Con un grupo de chicos en su academia.
Con un grupo de chicos en su academia.