Román Montañez: La sólida carrera de un hombre que empezó y acabó en Manresa

Román Montañez: La sólida carrera de un hombre que empezó y acabó en Manresa
La sólida carrera de un hombre que empezó y acabó en Manresa

Javier Ortiz Pérez

En Valladolid en el 2001.
En Valladolid en el 2001.

Hace unos meses jugó su último partido Román Montañez (ojo, sin tilde, se pronuncia “Montañéz” y no “Montáñez”, como suele ser habitual). Ha sido una presencia casi constante durante 20 años en la Liga Endesa. Excepto un par de momentos en la LEB, ha sido su categoría, totalizando nada menos que 541 encuentros. Llamativo es que el primero y el último los disputase en Manresa, un club al que siempre tendió a volver (tres etapas distintas) y en el que continúa ahora, empezando una nueva vida como director deportivo.

“He tenido suerte. Es un club donde he estado muchos años. Después de bajar la temporada pasada, creían que podía ser un buen activo en ese puesto. Hace tres años ya hice un master en dirección deportiva y gestión de recintos deportivos y también estudié los cursos de entrenador. Decidí aceptar la oportunidad porque era un reto bonito. Tengo muchas cosas que aprender porque, pese a ser el mismo deporte, es un reto diferente”, cuenta. Eso sí, reconoce que “se pasan muchos más nervios, sobre todo cuando ves los partidos desde la grada y ves que en ese momento no puedes ayudar. La responsabilidad es grande porque estamos intentando hacer un proyecto con jugadores de recorrido, yendo más allá de una temporada y trabajando con la cantera”.

Atrás queda el niño de San Joan de Vilatorrada que fue fichado para la entidad manresana cuando solo tenía 12 años y jugaba en el colegio. “Me vieron Ricard Casas y Fernando Peñarrubia y hablaron con mis padres. Creo que soy el único jugador que ha pasado por todas las categorías del club, desde minibasket al primer equipo”, señala. Para fue “increíble” debutar con los mayores la misma temporada en la que el TDK Manresa ganó aquella inolvidable Liga, en 1998. Él cumplió los 18 años siendo el undécimo jugador de la plantilla y debutando (todavía con 17) en un partido ante el Cantabria Lobos que recuerda como si fuese hoy. “Íbamos ganando con facilidad y me sacó Luis Casimiro. Fallé una ‘bomba’ ante Thomas Jordan y me dio tiempo para robar un balón en los dos minutos que estuve en pista”. Celebró desde la pista la clasificación para la final, ya que volvió a saltar a la cancha en el cuarto partido de las semifinales ante el Real Madrid. Y la final la vivió como una experiencia absolutamente inolvidable, en aquel equipo modestísimo, pero lleno de espíritu.

Sin embargo, hay otro lugar en su corazón que fue clave para que se pusiese en la primera fila del os nacionales de la Liga: Valladolid. En el 2000, después de que el Manresa bajase, se le mostró la puerta de salida para su disgusto. “Me hubiese gustado seguir en LEB, pero el entrenador quería jugadores de otro perfil. Llegó la oferta de Valladolid con Gustavo Aranzana. Yo estaba jugando de base, pero evolucioné a escolta tras la lesión de un compañero. Y es como me quedé. Me fue bien el cambio. Como base ya anotaba mucho, pero el paso al ‘2’ fue bueno para mi carrera”. Promedió 7,3 puntos en su carrera ACB, aunque tuvo años de 12,4 (2004-05).

Dos temporadas en Bilbao.
Dos temporadas en Bilbao.

Montañez se ve como “un jugador que no era especialista en nada, pero que podía hacer un poco de todo” y elevó su cotización tras años muy buenos en Pucela, donde estuvo hasta el 2005. Pasó dos temporadas por Bilbao y otra más en Girona. Allí fue subcampeón de la ULEB Cup, pero no gozó de muchos minutos, por lo que decidió volver a Manresa como teórico sustituto de Rafa Martínez, que se había marchado a Valencia. “Soy muy de volver a los sitios donde he estado bien”, reitera. Lo mismo hizo en Valladolid, donde tuvo otras dos etapas: media temporada en la 12-13 y una completa, en LEB, la 14-15, con un paréntesis incómodo en Fuenlabrada. “No acabé demasiado bien y decido que no fue mi sitio, pese a que había firmado un segundo año allí. Siempre he preferido estar en un sitio donde cuente para el entrenador”, dice.

Confiesa que pensó entonces que su etapa en la Liga Endesa había acabado, pero Manresa volvió a llamar a su puerta con 36 años, ya totalmente encanecido. Así es que completó su camino vistiendo de rojo y blanco, como la primera vez, estas dos últimas campañas. “Necesitaban a un jugador como yo, con experiencia. No lo dudé. Sabía que me quedaba poco tiempo, pero creo que fueron dos buenas temporadas. Retirarme en Manresa ha sido redondo, como cerrar el círculo”, sostiene.

A su trayectoria solo le faltó la selección española absoluta. Sí jugó en las inferiores y en la ‘B’, con la que se alzó con el oro en los Juegos del Mediterráneo en Túnez, en 2001, pero es consciente de que “tenía por delante jugadores muy importantes y de mayor calidad, como Juan Carlos Navarro y Rudy Fernández. Estuve en las listas de 16 o de 24, pero era complicado ir más allá”.

Un año irregular en Fuenlabrada.
Un año irregular en Fuenlabrada.


Despedida en Manresa.
Despedida en Manresa.