Andrés Miso: El base-escolta-alero que sigue dando guerra en Palencia

Andrés Miso: El base-escolta-alero que sigue dando guerra en Palencia
El base-escolta-alero que sigue dando guerra en Palencia

Javier Ortiz Pérez

Muy joven con Estudiantes.
Muy joven con Estudiantes.

Andrés Miso continúa dando guerra. A punto de cumplir 35 años (será el 17 de enero próximo) firmó hace algunas semanas un contrato de un mes con el Trapa Palencia, de LEB Oro, que espera renovar hasta final de temporada. A uno de los aspirantes a estar arriba en la segunda categoría nacional no le está viniendo mal la larga experiencia y la polivalencia de un jugador que ha pasado casi toda su vida en lo más alto.

Miso, que las dos últimas campañas ha estado en Oro con Oviedo y Marín, empezó la nueva campaña sin equipo, seguramente porque él quería. “Llevaba un tiempo en el que las ofertas que tenía no me convencían. Me gustó cuando me llamó Palencia, que es un club serio que hace muy bien las cosas. Además, estoy cerca de Madrid”, cuenta, asegurando que todavía tiene baloncesto por delante.  “No me planteo el futuro a mucho tiempo vista. Estoy aquí y no sé qué va a pasar cuando termine este contrato. Me queda mucho baloncesto, pero también hay que ver otras circunstancias. Si estoy a gusto y el proyecto es bueno, voy a seguir jugando. ¿Después? Tengo mis inversiones y mis negocios. También me estoy sacando los cursos de entrenador”, sostiene.

Empezó en el baloncesto con nueve o diez años desdeñando las artes marciales, no el fútbol, como suele ser habitual. “Tenía nueve o diez años. Ya en el colegio era más alto que la media de mis compañeros y les recomendaron a mis padres que hiciera deporte. Lo intenté con el judo, pero no me gustó nada. Duré solo un día. Al día siguiente me metieron en la escuela de baloncesto de Móstoles y así empezó todo”, recuerda.

En Zaragoza, en otra de sus aventuras en la élite.
En Zaragoza, en otra de sus aventuras en la élite.

Lo llamativo es que estuvo lejos de las grandes canteras de la capital de España hasta una edad muy avanzada, con 17 años, cuando le incorporó el Estudiantes para su equipo de Liga EBA procedente del Colegio Eurocasvi. Pero aquella misma temporada 2001-02 ya debutó con el primer equipo en la novena jornada frente al Gijón. “Hice la pretemporada con ellos y cuando hubo lesiones, me tocó debutar”, comenta. Aquel día anotó dos puntos en 6:22 sin mostrar aparente nerviosismo, porque si algo le distingue es su saber estar y no complicarse la vida con el balón en las manos.

En el Estudiantes estuvo hasta el 2006, casi siempre saliendo desde el banquillo, pero aportando siempre, ya fuese como escolta (su rol de mayor peso) como de base o incluso como alero alto gracias a su 1,97. Después, tres temporadas en Sevilla, una en Zaragoza, dos en Murcia, el regreso a Estudiantes (2013-14) y una última aventura en la Liga Endesa con el Fuenlabrada 2014-15. Allí cerró por ahora su trayectoria de 424 partidos con 6,4 puntos en 17 minutos 

“He vivido de todo, desde jugar una final (aquella 2003-04 con el ‘Estu’ frente al Barcelona) hasta luchar por la permanencia hasta el último partido. Estoy satisfecho por la trayectoria que he tenido”, resume alguien que se define como “versátil, polivalente y jugador de equipo”. “Estoy a lo que el entrenador requiera”, apostilla. Ahora, a los órdenes de Joaquín Prado, espera seguir siendo tan útil como siempre.

En la actualidad, en el Trapa Palencia.
En la actualidad, en el Trapa Palencia.