Zoran Jovanovic: Efímero paso por Zaragoza de un campeón ‘plavi’

Zoran Jovanovic: Efímero paso por Zaragoza de un campeón ‘plavi’
Efímero paso por Zaragoza de un campeón ‘plavi’

Javier Ortiz Pérez

Con el Natwest Zaragoza 93-94.
Con el Natwest Zaragoza 93-94.

Vamos con Zoran Jovanovic. Un miembro de la que quizás ha sido la mejor selección del basket FIBA de la historia, la Yugoslavia de finales de los 80 y principios de los 90, antes de la desmembración del país, jugó en Zaragoza, pero no es especialmente recordado: solo disputó seis encuentros al principio de la 93-94 en un año en el que el proyecto empezaba a hacer aguas a nivel económico, aunque todavía contaba con el patrocinio de Natwest.

Se puede discutir sobre si la sempiterna URSS que tantos oros acumuló, la ultra competitiva Argentina campeona olímpica o la España contemporánea llegan a la altura de aquella deliciosa reunión de serbios, croatas, eslovenos y bosnios. El caso es que Jovanovic está en aquellas fotos de euforia: la del Mundial del 90 y el Eurobasket del 91, ejerciendo de última opción detrás de leyendas como Vlado Divac, Dino Radja, Stojko Vrankovic y Zoran Savic. Nuestro hombre llegó a Zaragoza unos pocos años después. Lo hacía procedente del Estrella Roja con la vitola de jugador rocoso, de equipo, sin pretensiones de brillar sino más bien de hacer brillar, pero no pudo hacerlo.

Como referencia más cercana, pertenece a la generación de Velimir Perasovic. Ahora es muy habitual, pero en su pasado puede encontrarse un hecho menos frecuente en los 80, y más cuando el ‘Telón de Acero’ todavía no había caído. En 1985, con 20 años, aceptó una oferta de la universidad de Lousiana State para dar un salto en su formación, un poco al estilo de Kresimir Cosic una década antes. Pero no tuvo suerte: en su primera temporada se lesionó y solo pudo jugar un puñado de partidos, mientras que la segunda se la pasó totalmente en blanco por un accidente de tráfico.

Asuntos familiares le hicieron regresar definitivamente a su país en 1987, convirtiéndose en un bastión del Estrella Roja durante siete años, hasta su marcha a Zaragoza, justo cuando acababa de ganar la liga yugoslava. A esas alturas ya era campeón de Europa y del mundo, pero, eso sí, en ambos torneos había jugado muy poco, algo normal a la vista de la competencia en su puesto.  A orillas del Ebro, haciendo pareja con John Turner en el juego interior, solo duró seis encuentros, quedándose en unos palidísimos 6 puntos y 4,3 rebotes en 23 minutos. Sin aprovechar plenamente su poderosa presencia (2,12 de estatura y unos 125 kilos de peso), se le vio excesivamente tímido de cara a canasta, lanzando muy poco, aunque con muy buen porcentaje (62% en tiros de dos puntos). Llamativo también fue que su puesto lo ocupase un jugador completamente distinto como el base Mike Anderson. Demasiada confusión en aquel equipo que dirigía Mario Pesquera, en el que hubo muchísimos movimientos en las tres plazas de extranjero a lo largo de la campaña.

En la actualidad.
En la actualidad.

Jovanovic terminó la temporada en Bulgaría (Levski de Sofía) y después pasó unos años en casa (Rabotniki, OKK Belgrado, Buducnost, Vojvodina) antes de concluir su carrera a los 35 años en el Pogon polaco (temporada 99-2000). Desde entonces ha estado muy activo en aspectos relacionados con el deporte, pero no directamente con el baloncesto. Ejerció como delegado en su zona de una asociación internacional de deportistas y el pasado mes de marzo fue nombrado secretario de juventud y deportes para la ciudad de Belgrado.