Matías Sandes: Apuesta argentina que no llegó a jugar en Baskonia

Matías Sandes: Apuesta argentina que no llegó a jugar en Baskonia
Apuesta argentina que no llegó a jugar en Baskonia

Javier Ortiz Pérez

Con Boca Juniors, antes de llegar a España.
Con Boca Juniors, antes de llegar a España.

Marcelo Nicola, Ramón Rivas, Fabricio Oberto, ‘Chapu’ Nocioni, Luis Scola, Thiago Splitter... Pero también Matías Sandes. No siempre la relación entre Latinoamérica y el Baskonia ha salido a la perfección, aunque el porcentaje de acierto por parte del club a la hora de captar jugadores fuese altísimo durante una época. Con Sandes no hubo esa suerte: no llegó a debutar en partido oficial con el club vitoriano y su participación en España se redujo a una temporada con el Burgos en LEB y tres más en el Fuenlabrada en la máxima categoría en las que no consiguió trascender de un papel secundario.

Desde luego, no le faltaban condiciones: era (y es) un alero fortísimo, de 2,01, capaz de ayudar en el rebote y también muy orientado a la defensa. Sin embargo, en su tiempo en España no mostró un lanzamiento regular y acabó regresando en 2010 a su Argentina natal para no volver. Con 33 años juega en San Lorenzo de Almagro tras haber pasado por otros equipos.

Fabián García publicó un artículo sobre él en acb.com antes de que llegase a España. Ahí se relataba cómo Sandes empezó a destacar en su localidad natal, Mendoza. Desde Buenos Aires, a mil kilómetros, vino Boca Juniors para ficharle siendo muy joven. “Me habían hablado de varios equipos --Olavarría, Echagüe, Bahía Blanca, Unión de Mar del Plata-- pero el nombre de Boca pudo más y no tardé en decidirme. Mis padres ya sabían que no iba a poder seguir mucho tiempo más en Mendoza y lo tomaron con bastante calma”, comentaba el jugador. Debutó en la Liga Nacional con 17 años. Ya había sido internacional absoluto con Rubén Magnano en los Juegos de la Buena Voluntad de aquel año, el 2001.

Machacando en Fuenlabrada.
Machacando en Fuenlabrada.

El acuerdo que existía entonces entre Boca y el Baskonia para incorporar cada año a un jugador joven le acabó afectando a él, igual que había sucedido el año antes con Diego Guaita. Llegó en octubre del 2006 y rápidamente fue enviado al Burgos, donde alcanzó los 6,6 puntos y 4,6 rebotes en 22 minutos. Su siguiente cesión, un peldaño más arriba, en el recién ascendido Fuenlabrada, tenía buenas expectativas, pero su progresión no fue la que esperada. Y eso que llegaría a renovar contrato con el club vasco para continuar cedido en la localidad madrileña, pero nunca llegaría a jugar con la camiseta baskonista.

En 77 partidos en la Liga (solo 21 como titular) se quedó en 3,1 puntos y 2,7 rebotes en 14 minutos. Eso sí, la influencia de un Pablo Prigioni que todavía no era una estrella resultó positiva en él y en otro argentino del equipo, Leo Mainoldi. “Con Pablo tenemos una amistad muy bonita, festejamos juntos la Navidad por lo apretado del calendario y desde que lo conocí me ha dado buenos consejos, el más importante es que no deje de trabajar ni un solo día para mejorar. Él, en Fuenlabrada, era el segundo base y si lo vemos ahora, campeón de Ligas y Copas del Rey, siempre en las Finales a Cuatro de la Euroliga, te das cuenta de que el trabajo es lo que de verdad hace sacar el talento”, afirmaba Sandes.

Su regreso a Argentina no tuvo retorno. Jugó primero en el Club Sionista y luego en Quimsa. Su gran momento a nivel personal fue el regreso a Boca, aunque solo fuese una temporada (2014-15). Después, Gimnasia y Esgrima y ahora San Lorenzo (de azulgrana...). Por lo que parece, sigue jugando más de ‘4’ que de ‘3’, algo que no le gustaba demasiado.

En su actual equipo, San Lorenzo de Almagro.
En su actual equipo, San Lorenzo de Almagro.