Perfecto García: Un jovencísimo becado en Valencia es ahora policía local

Perfecto García: Un jovencísimo becado en Valencia es ahora policía local
Un jovencísimo becado en Valencia es ahora policía local

Javier Ortiz Pérez

Infantil en el Pamesa Valencia.
Infantil en el Pamesa Valencia.

Perfecto García jugó tres brevemente partidos con el Pamesa Valencia de la temporada 94-95. Mal escenario para que un canterano pudiese desarrollarse: conviene recordar que el actual campeón descendió hace 22 años pese a que contaba con una muy buena plantilla. Afortunadamente para el proyecto, regresó un año después a la élite... con García también en el equipo, pero jugando también poco.

García es de Villalonga, un pueblo de unos 5.000 habitantes en la provincia valenciana, y allí es donde empezó a jugar, “en el colegio Santa Ana, con los amigos. Al poco tiempo me dijeron que fuese a una ‘operación altura’ a Valencia, después de haber pasado por otra en Gandía. En los dos sitios me querían, pero después de que hablasen con mi padre me convertí en el becado más joven del Valencia Basket. Tenía 14 años. Estaba en una residencia y todos ellos eran más mayores que yo. Fue un cambio brutal y espectacular para mí”.

Ahora está en el 1,96, pero entonces ya lucía 1,84 aproximadamente. Le está especialmente agradecido a Isma Cantó, “el entrenador que más apostó por mí. Recuerdo que me enseñó a entrar por la izquierda en un campus. Aprendí mucho en mi paso por las categorías inferiores y llegué a ir a una preselección de la Federación Española”.

El primer equipo le llamó cuando todavía era Manu Moreno el técnico, pero al poco tiempo fue sustituido por Herb Brown, que fue quien le hizo debutar frente al Caja San Fernando. “Salí  y en diez segundos no podía ni respirar. Estaba muerto. No sabía si estaba allí o en la Luna”, comenta entre risas. También disputó otros dos encuentros en el fatídico ‘playoff’ ante Huesca. “Fue muy duro bajar. Era un equipo muy bueno, pero cuando las cosas no van bien... Brown fue un desacierto e influyó mucho para el descenso, visto desde la distancia”, asume.

Permaneció en el Pamesa en el año en el que la EBA era la segunda categoría, aunque tenía ficha con el vinculado Alboraya, “pero jugué muy poco también con Miki Vukovic. Al menos ascendimos”. Se tuvo que ir a Cartagena a hacer el servicio militar y la relación con el club se cortó. “Isma Cantó me llamó para jugar en el Gandía y conseguí que me trasladasen a la comandancia de Valencia”, dice.

En la actualidad.
En la actualidad.

En Gandía estuvo en LEB-2 y EBA hasta que surgió la posibilidad de asegurar su futuro laboral como policía local en la propia Villalonga. “Era una plaza que no se cubría y dije “esta es la mía”. Al principio, en el 2004, lo compaginaba con el baloncesto, pero después me tuve que centrar ya solamente en una”, relata.

Se ve como “un jugador polivalente. Creo que podía haber dado más de lo que di. Tenía buen tiro y era potente. En Valencia empecé jugando como exterior y acabé casi de ‘5’. Ahora juego un poco cuando puedo, con los amigos o en alguna liga de empresas, pero no tengo demasiado tiempo”.