Javi Rodríguez: Director de juego cambiante y ahora, ayudante en LEB

Javi Rodríguez: Director de juego cambiante y ahora, ayudante en LEB
Director de juego cambiante y ahora, ayudante en LEB

Javier Ortiz Pérez

En Gijón, año 2000.
En Gijón, año 2000.

Javi Rodríguez fue un base clásico en España en el cambio de siglo. Tras una larga y fructífera carrera en las pistas, hace cuatro años ya que no le vemos jugando, pero no ha abandonado las pistas: es el ayudante de otro ex director de juego, Carles Marco, en el Unión Financiera Oviedo. Así es que ahí se está cociendo a fuego lento a un entrenador que espera transmitir todo lo que ha aprendido con el balón en las manos.

Rodríguez tuvo una metamorfosis curiosa durante su trayectoria: pasó de ser un jugador físicamente potentísimo a alguien mucho más cerebral. Nacido en la localidad pontevedresa de Porriño, su idilio con el baloncesto se remonta muy lejos: a cuando solamente tenía siete años. “Mis padres me llevaron a la escuela de baloncesto que había en el pabellón de mi pueblo y allí estuve hasta que me fui a Vitoria con 14 años”, cuenta.

Sí, una historia bien conocida ya: en el Baskonia tenían una red de ojeadores extensísima (antes no era tan habitual como ahora) y le reclutaron siendo un adolescente. Todo ocurrió en un sector del Campeonato de España, que estaba jugando con Galicia en Santander. “Me vio jugar Alfredo Salazar, el secretario técnico del club. Un día mis padres me preguntaron si quería ir a Vitoria  a hacer una prueba. Allí nos fuimos mi padre, mi entrenador de Porriño y yo... Todo salió muy bien”, recuerda.

En su formación también tuvo un año en ‘high school’ en Connecticut y otro en el Boston College para después regresar para debutar en la ACB con el entonces Tau. Fue el primero de sus seis equipos en la máxima categoría. Sus 365 partidos los completaría con  Gijón, Breogán (dos etapas), Fuenlabrada, Bilbao y Manresa (dos etapas). 6 puntos, 2,8 rebotes y 3,7 asistencias en 23 minutos en pista como promedios.

“Estoy orgulloso y satisfecho de haber dado siempre mi 100% en cada uno de los clubs en los que he jugado, siendo consciente que en alguno de ellos no cumplí con las expectativas. El baloncesto me ha regalado jugar en pabellones impresionantes, contra jugadores de otro nivel enfrente de miles de personas. Además me ha dado mis mejores amigos, desde la época de Porriño, pasando por la de Vitoria y a lo largo de mis quince años como profesional. No puedo pedir más”, señala.

Defendiendo con el Breogán.
Defendiendo con el Breogán.

El 22 de enero de 2003, cuando jugaba en el Breogán, tuvo seguramente su momento culminante: el estreno con la selección española absoluta en un encuentro del Preeuropeo ante Bélgica en Murcia: “Fue increíble. Un día me llama Moncho López y me dice que me va a llevar a la selección. Él ha sido  el "culpable" de muchas de las cosas buenas que me ha pasado a nivel profesional. Lo recuerdo como uno de los momentos ms felices que he vivido como jugador. Para cualquier deportista jugar en la selección es lo máximo. Yo tuve la fortuna de debutar y eso nunca lo olvidaré”.

Rodríguez reconoce que hubo “diferentes etapas” en su desarrollo como jugador. “Sin ser nunca un buen tirador, en categorías inferiores era bastante anotador y un buen pasador. A raíz de mis años en Estados Unidos me convertí en un jugador con un buen físico para la época. Mis primeros años en ACB me caracterizaba por ser rápido y explosivo, jugando bien a campo campo abierto y capaz de defender a los bases americanos del momento. Según pasaron los años dejé de ver tanto el aro y me convertí en un base totalmente director, más preocupado de que el equipo jugase bien que de mí mismo”, remarca. Y tiene un apunte  de agradecimiento especial para Jaume Ponsarnau, “la persona más importante a lo largo de mi carrera como profesional por entender mi baloncesto y sacarle el máximo provecho”.

En 2013 colgó las botas y cogió la pizarra. “Intento cada día aprender algo nuevo para ser cada vez mejor entrenador. Para mí la gran diferencia con respecto a ser jugador es un poco la impotencia que sientes a veces de no poder saltar a la pista y participar de una manera más directa e influyente”, remarca.

Dos etapas en Manresa.
Dos etapas en Manresa.


En la actualidad, como asistente del Unión Financiera Oviedo (Foto: cedida por el club).
En la actualidad, como asistente del Unión Financiera Oviedo (Foto: cedida por el club).