Raúl Capablo: Barba mítica en Aragón durante los años 80 y 90

Raúl Capablo: Barba mítica en Aragón durante los años 80 y 90
Barba mítica en Aragón durante los años 80 y 90

Javier Ortiz Pérez

Con el CAI Zaragoza en 1983 (Foto: La casa del baloncesto).
Con el CAI Zaragoza en 1983 (Foto: La casa del baloncesto).

No fue en absoluto una estrella Raúl Capablo, pero sí uno de esos jugadores imprescindibles en el emergente basket español de los años 80. Sobre todo se le asoció al CAI Zaragoza, donde pasó la primera parte de su carrera en un papel muy concreto: el de salir desde el banquillo para dar descanso al escolta titular, casi siempre ‘Indio’ Díaz. Y también tuvo sus buenos años en Huesca, disponiendo de más oportunidades de mostrar sus cualidades.

Capablo, caracterizado por esa barba que ahora ha vuelto a ponerse de moda, era un jugador más que correcto en los dos lados de la cancha, poniéndole en defensa mucho entusiasmo y aprovechando sin locuras los balones que podían llegarle en ataque. Tenía un especial dominio del tiro a tabla, un ‘arte’ que parece haberse perdido. Además, era zurdo, con lo que ello supone de ‘diferente’ en la técnica individual.

La suya es una de esas historias de los chicos que se engancharon al baloncesto a la estela del Casablanca y el Club Natación Helios, los dos grandes impulsos de la canasta a nivel local. Todo aquello derivó en el Club Baloncesto Zaragoza, el CAI de entonces, en cuya primera plantilla ya estaba en la plantilla que ganó la Copa del Rey de 1983, aunque por entonces su participación no era significativa.  Aquel mismo año había formado parte de la selección española juvenil que fue subcampeona de Europa.

Cuando sí tuvo minutos más relevante fue en el trienio de las temporadas 85-86, 86-87 y 87-88. Pocas veces consiguió quitarle foco a Díaz, su gran rival para el puesto de ‘2’, pero sí era un pieza necesaria para salir del banquillo y mantener el nivel. Su aventura en la capital del Ebro acabó en 1988 con su marcha al Cajabilbao, donde solo estuvo un año. Entonces pasó al otro gran proyecto aragonés baloncestístico, el de Huesca, donde acumularía cuatro campañas más, dando un paso adelante y tomando más responsabilidades ofensivas. Como la mayor parte de exteriores de la época, cada vez le fue perdiendo más el respeto a la línea de triples y al final tiraba mucho más desde ahí que de dos puntos.

Lanzando a canasta con el Cajabilbao.
Lanzando a canasta con el Cajabilbao.

No está nada mal jugar diez temporadas consecutivas en la máxima categoría (254 partidos), aunque los números no sean descollantes (5,4 puntos en 16 minutos). Siempre fue un jugador querido por su compromiso y tesón, un material que a veces se echa a faltar en las plantillas actuales. Capablo siempre dio la cara.

Su fin en Huesca y en la ACB en 1993 no estuvo aparejado a que su carrera se terminase. Estuvo en la segunda división (ya se llamase Primera B, EBA o LEB) en Alcalá de Henares, Badajoz y Menorca hasta 1998, cuando se retiró definitivamente. Regresó a su Zaragoza natal y siguió vinculado con el baloncesto, participando en el proyecto fundacional del Basket Zaragoza 2002 y ejerciendo como ayudante de José Luis Oliete en la primera temporada en LEB del club. Después ha estado una temporada viviendo en el Pirineo y trabajando para una empresa de deportes de aventura. Un tipo tímido, por lo que aseguran. 

Cuatro años en Huesca.
Cuatro años en Huesca.