Tal Burstein: El Fuenlabrada como ‘lanzadera’ para regresar al Maccabi

Tal Burstein: El Fuenlabrada como ‘lanzadera’ para regresar al Maccabi
El Fuenlabrada como ‘lanzadera’ para regresar al Maccabi

Javier Ortiz Pérez

En el Fuenlabrada.
En el Fuenlabrada.

Ya se ha reseñado en varias ocasiones que los grandes jugadores israelíes (Guy Goodes en Torrelavega, Lior Eliyahu en Vitoria, Ravid Limonad en Menorca) no suelen funcionar muy allá en España, quién sabe por qué. Tal Burstein no lo hizo mal, pero tampoco fue lo que esperaba el Fuenlabrada de él en la temporada 2009-10. Eso sí: consiguió su objetivo de recuperar un nivel suficiente como para volver al club de su vida, el Maccabi de Tel-Aviv.

Llegaba Burstein con un enorme palmarés a sus espaldas, el lógico cuando se ha pasado casi toda la carrera en un gigante en su país. En Tel-Aviv, su ciudad natal, por cierto, había obtenido dos títulos de campeón de la Euroliga (2004 y 2005), uno de la Suproleague (2001), ocho campeonatos de Liga y seis de Copa nada menos. Era un alero multiusos, que lo mismo podía ‘secar’ a la estrella rival que tener buenas rachas de tiro.

Cuando llegó a la localidad madrileña se encontraba además en uno de los mejores momentos de su vida: había sido referente en Israel durante el Eurobasket de Polonia en 2009 (14,2 puntos de media) y se le tenía reservado si no un papel absolutamente estelar, sí mucho protagonismo en los sistemas ofensivos. Se había sobrepuesto a una grave lesión que le mantuvo apartado de las pistas durante un año y venía con una gran fama de ser un jugador de los que da la cara en los partidos importantes.

Su incorporación, una de esas oportunidades inesperadas que a veces da el mercado a clubs pequeños, se produjo muy avanzada la pretemporada en sustitución de Alan Voskuil. Le costó mucho ponerse en forma y tener un puesto definido en la rotación, como él acabaría reconociendo. “Llegué cuando mis compañeros estaban casi a punto para comenzar la competición oficial y falto de adaptación al equipo y a la vida en España, y eso, en la mejor liga de Europa, se paga”, contaba Burstein más avanzada la temporada. Curioso que se perdiese la segunda y tercera jornada y que en la primera y en la cuarta no llegase a anotar durante los más de 20 minutos que estuvo en pista. A partir de ahí, todo fue a mejor.

Con la selección israelí.
Con la selección israelí.

Sus números terminaron siendo bastante decentes: 9,3 puntos en 24 minutos, tirando más de tres que de dos con un buen 38%.  En la entrevista reseñada comentaba su deseo de volver a convertirse en un jugador de élite a nivel continental. “Sólo tengo 30 años y creo que puedo volver a jugar de forma asidua en la Euroliga, pero eso pasa por jugar bien aquí, lo único en lo que ahora mismo estoy concentrado”, apuntaba.

Y regresó al Maccabi, claro, firmando un contrato de tres años de los que solo cumpliría dos. No recuperaría el papel de titular, aunque al menos engordaría un poco más su currículum con dos Ligas y dos Copas más y hasta una Liga Adriática. En verano del 2012, a los 32, anunció su retirada porque para volver a jugar a alto nivel hubiese tenido que afrontar una complicada operación en la cadera. Desde entonces se ha estado formando como entrenador hasta llegar al cuerpo técnico del propio Maccabi el pasado verano. Seguro que está tomando buena nota de Neven Spahija. Curioso que otro de los ayudantes sea Guy Goodes, otro de los jugadores israelíes que pasaron en su momento por España.

Imagen oficial como ayudante en el Maccabi.
Imagen oficial como ayudante en el Maccabi.