Boban Petrovic: Mito en el Partizán, víctima del ‘ciclon Gervin’ en Manresa

Boban Petrovic: Mito en el Partizán, víctima del ‘ciclon Gervin’ en Manresa
Boban Petrovic: Mito en el Partizán, víctima del ‘ciclon Gervin’ en Manresavvvvv

Javier Ortiz Pérez

Leyenda del Partizán.
Leyenda del Partizán.

En el verano de 1989 un Petrovic, Drazen, se fue de España, pero vino otro, sin parentesco alguno con él: Boban Petrovic. Aunque desde luego no a la altura del ‘Mozart’ de Sibenik, Boban también es un histórico del baloncesto balcánico. Aquí llegó ya algo mayor, con 32 años, y solamente duró unos meses en el TDK Manresa, que se deshizo de él cuando le salió la enorme oportunidad de sustituirlo por el celebérrimo George Gervin, seguramente el jugador de mayor prestigio que haya disputado alguna vez la competición española.

Petrovic era un ‘3-4’ con mucho tiro y poco rebote. Precisamente la poca ayuda que prestó en ese aspecto le acabó costando el puesto (solo 3,7 de promedio), porque a nivel ofensivo más o menos cumplía con sus suspensiones y sus penetraciones (16,2 puntos). De sus 19 partidos, curiosamente el mejor fue el último de ellos, cuando ya vislumbraba su marcha, anotando 31 puntos en la pista del Forum Valladolid de Arvydas Sabonis. Sabía mucho, desde luego, y poseía un gran salto que inevitablemente fue perdiendo, lo que le hizo menos efectivo.

No fue uno más en aquel país que no paraba (y no para, en sus distintos estados independizados ahora) de producir talento. Empezó en la selección yugoslava en 1977, se perdió por lesión los Juegos Olímpicos de Moscú-80, ganó la plata en el Eurobasket de 1981 y el bronce el Mundial de 1982, fue un ‘grande’ del Partizán jugando al lado de gente como Dalipagic, Kikanovic y Slavnic (dos ligas y dos copas Korac) y finalmente le dejaron salir del país a ganarse un dinero ‘de verdad’ que se iba mereciendo. 92 internacionalidades y muchas batallas en sus espaldas, incluyendo alguna cinematográfica, porque se hizo tan popular que apareció en alguna película.

19 partidos en Manresa.
19 partidos en Manresa.

Fue de los primeros balcánicos en salir, primero en el Reims francés y luego, tras un paréntesis de regreso en el Olimpia de Ljiubiana, en el propio TDK Manresa. Era curiosa la política de fichajes de extranjeros en el viejo Congost: primero apostaron por lo latino (Rolando Frazer, Gerson Victalino) y después por lo yugoslavo, ya que antes de Petrovic había llegado un ‘5’ rudo como Obrad Sarantic.

Haber fracasado en España no le desanimó. Volvió un tiempo a casa, al modesto Nupredak Krusevac, pero también prestó sus servicios en Bélgica, Alemania, Kuwait, Emiratos Árabes y, muy sorprendentemente, Sudáfrica. Su liga nunca ha tenido relevancia internacional alguna, y menos en la década de los 90, tras el final del ‘apartheid’, cuando por fin volvieron a jugar juntos blancos y negros. Pues allí acabó él con 38 años, en los Johannesburgo Spartans, primero como jugador (aún le quedaban puntos en las manos) y luego como entrenador.

A la vista de su desmembración de su país (“no soy serbio ni croata, soy yugoslavo”, solía decir), optó por quedarse en Sudáfrica, donde, contento a nivel personal, todavía sigue. Alguna vez ha regresado a algún partido conmemorativo del Partizán.

Imagen reciente, en un homenaje en Belgrado.
Imagen reciente, en un homenaje en Belgrado.