Santi Toledo: El 2,11 canario que quería jugar de alero y no de pívot

Santi Toledo: El 2,11 canario que quería jugar de alero y no de pívot
El 2,11 canario que quería jugar de alero y no de pívot

Javier Ortiz Pérez

Defendiendo a Velimir Perasovic.
Defendiendo a Velimir Perasovic.

A veces la estatura es un pequeño infierno para un jugador de baloncesto. Quizás Santi Toledo tuvo que hacer como Kevin Durant, que se quitaba centímetros cuando le preguntaban para que no le hiciesen jugar de pívot y sí de alero, donde él se encontraba y se encuentra tan cómodo. Toledo mide lo mismo que Durant, 2,11, y eso le condenó a jugar por dentro, muy a su pesar.

Toledo, de Las Palmas de Gran Canaria, siempre se sintió un jugador exterior. Le gustaba correr el contraataque, tirar de lejos, manejar el balón. Pero se vio condenado a tener que pisar la pintura por su altura le obligaba a ello a ojos de los entrenadores. Quizás esa disfunción afectó en cierto modo a que no tuviese una carrera tan plena como sus indudables cualidades podían hacer prever. Acumula 146 partidos en ACB (Murcia, Gran Canaria y Tenerife), que no está mal, pero con promedios humildes (4 puntos y 2 rebotes en 11 minutos en pista). Bastante más dominante se mostró en LEB alguna que otra temporada, como dos que disputó con el Tenerife (2000-01 y 2001-02), en las que rondó los 15 y 8... ¡con más de un 40% en triples!

Un tipo de buen humor, por lo que cuentan. Y con gusto por salir, como él mismo reconoce, aunque lo hacía con truco. En Murcia, contado por él mismo, cuando le preguntaban en los garitos quién era (la altura llamaba la atención, claro), respondía con el nombre de algún que otro compañero. “En Murcia a Silvano Bustos le llamaron una vez la atención porque les había llegado que estaba todas las noches por ahí”, señaló entre risas en una entrevista para Gigantes del Basket.

Foto en su perfil de LinkedIn.
Foto en su perfil de LinkedIn.

También probó la aventura internacional, aprovechando su condición de comunitario para asomarse a Italia (Cerdeña) y sobre todo Portugal (Estrelas da Avenida y Oporto), aunque en ningún sitio terminaron de quitarle la etiqueta no deseada de pívot. En el 2007, tras jugar en el Palma Aqua Mágica, se retiró y se convirtió en director gerente del club  durante un par de temporadas. Posteriormente también trabajó en el puesto para el Tenerife. Se sacó un master de dirección de entidades deportivas, aunque ahora no está vinculado directamente a ello. Es gerente de Terrenosynaves, una empresa especializada en la venta y alquiler de naves y terrenos industriales en Canarias.

Pero no ha perdido del todo el contacto con el baloncesto. Vive muy pendiente de la carrera de su sobrino, Santiago Aldama, hijo de su hermana Eli y del ex jugador del mismo nombre. El chico es una de las grandes promesas a nivel nacional y destacó especialmente en el último Campeonato de España cadete.

Apunte final: llamó la atención de la ‘prensa rosa’ contra su voluntad. Conoció a la voleibolista internacional italiana Maurizia Cacciatori, convertida en ‘sex-symbol’ en su país por su tremenda belleza, y con ella se casó y tuvieron un hijo. La pareja se rompió hace tiempo, por cierto.