Novica Velickovic: Un talento serbio lastrado por los problemas de rodilla

Novica Velickovic: Un talento serbio lastrado por los problemas de rodilla
Un talento serbio lastrado por los problemas de rodilla

Javier Ortiz Pérez

Machacando con el Real Madrid.
Machacando con el Real Madrid.

Un tipo que pudo reinar en Europa tiene todavía 30 años y quizás muchas canastas por anotar, pero salvo sorpresa monumental no será lo que se predijo en su momento. Sí, hace ya cinco años que Novica Velickovic pisó por últimas veces las canchas de la Liga Endesa y, salvo algún repunte, no ha vuelto a ser el jugador que fichó el Real Madrid en el 2009 para convertirle en uno de sus emblemas.

Las rodillas. Podría hasta decirse que son la parte más importante del cuerpo (además de la cabeza, claro) para jugar al baloncesto, incluso por encima de los brazos, de las muñecas. Porque si no funcionan esas articulaciones, poco juego puede hacerse. ‘Nole’ estuvo casi dos años sin jugar y, cuando ha regresado, no ha vuelto a ser el mismo, relegado a quedarse fuera de los clubs de la primera fila europea.

Estamos hablando de un ‘partisano’ auténtico, criado en las calles de Belgrado cuando más apretaba la Guerra de los Balcanes. Con 22 años llegó a la ‘casa blanca’ con todo el futuro por delante y avalado por excelentes temporadas en el Partizán, siendo nombrado ‘rising star’ de la Euroliga en la 2008-09 y con cierto protagonismo en la Serbia que fue subcampeona de Europa en Polonia. Interpretaba a la perfección la posición de ‘4’ moderno (los intentos de situarlo como ‘3’ siempre chirriaron un poco) y al principio el ‘matrimonio’ fue bien. Con las esperanzas que había puestas en él (“es el mejor talento joven de Europa”, dijo Messina) tampoco se le exigía un rendimiento inmediato.

“Es un gran honor para mí llegar a este club. Soy consciente de su grandeza y creo que estoy preparado para justificar mi llegada. Mi deseo es avanzar, trabajar con un entrenador de primera clase y sé que eso lo puedo hacer aquí y me siento muy feliz”, dijo en su presentación, en la que comentaba que una de las grandes motivaciones para llegar a Madrid había sido Ettore Messina. Posteriormente su relación con el entrenador italiano no sería tan fluida.

Al igual que le sucedió a otros, no le favoreció una comparación demasiado exigente con Toni Kukoc (“para llegar a su nivel y grandeza, tendré que trabajar mucho y estoy seguro de que podré hacerlo aquí”) y es que en realidad carecía de la agilidad y lectura de juego del mítico alero croata.

Gancho con Serbia.
Gancho con Serbia.

Aun así, y enclavado en un equipo con muchos problemas internos, sus dos primeras temporadas en el Real Madrid fueron razonablemente buenas, por mucho que su rendimiento bajase al intentar ser adaptado a la posición de ‘3’. La opción de renovación que ejerció el club fue la demostración de que seguían confiando en él, pero se rompió el cuerno posterior del menisco interno ante el Charleroi en el primer mes de competición. Eso reveló un problema degenerativo en el cartílago. Cuando regresó, tres meses después, ya no fue lo mismo a ojos de un Pablo Laso que, de haber dispuesto de él completamente sano, a buen seguro que le hubiese sacado más partido. Al técnico vitoriano le gustan los jugadores así, con facilidad para mirar al aro. Pero no pudo ser. Con la derrota en la final 2011-12 ante el Barcelona acabó su etapa madridista (103 encuentros ligueros (6,9 puntos y 3,7 rebotes en 17 minutos). La puerta para su continuidad quedó abierta, pero por detrás llegaba alguien como Nikola Mirotic en su misma posición que se la terminó cerrando.

Lesionado y operado, no pudo encontrar equipo al inicio de la siguiente campaña, que terminó en el modesto Mega Vizura para intentar relanzarse en el mercado. Su gran aval fue un partido de 37 puntos y 8 rebotes que permitió sembrar la posibilidad de que volvería a ser dominante. Hasta Valencia y  Unicaja llamaron a su puerta. Consiguió credibilidad metiendo cabeza en el Bamberg, el club más potente económicamente de Alemania, pero allí volvería a perderse muchos partidos y fue cortado. A continuación, obtuvo cierta continuidad durante casi dos años en el Trabzonspor turco. El último año y pico lo ha pasado de regreso a casa en el Partizán, donde ha jugado bastante bien. Con 11,8 puntos y 5,5 rebotes consiguió entrar en el mejor quinteto de la Liga Adriática, pero eso no le ha servido para regresar a la Euroliga.

Festejando una victoria con el Partizán.
Festejando una victoria con el Partizán.