Axel Weigand: Desde La Plata a Alicante con más garra que estadísticas

Axel Weigand: Desde La Plata a Alicante con más garra que estadísticas
Desde La Plata a Alicante con más garra que estadísticas

Javier Ortiz Pérez

Primera temporada en Alicante, 2004-05.
Primera temporada en Alicante, 2004-05.

La ‘fiebre’ de la primera década del siglo XXI de fichar jóvenes talentos argentinos y conseguirles un pasaporte italiano tuvo su expresión en Alicante en Axel Weigand. No fue una estrella para el Lucentum, pero sí una pieza simplemente práctica, muy en la línea de la competitividad que caracteriza a los jugadores de aquellas latitudes. Sus números, discretísimos, no explicaban la garra que le caracterizó y por lo que se convirtió en uno de los favoritos de la afición.

Weigand es de La Plata, la hermosa ciudad cercana a Buenos Aires donde el fútbol es una religión, pero donde también se han criado buenos baloncestistas. En su caso, empezó en un club del barrio Universal para pasar a Boca Juniors, donde completó su formación y se marcó la ‘pasada’ de debutar en la máxima categoría con 16 años. El mítico ‘Pichi’ Campana le acogió como aprendiz, aunque también tuvo que soportar una costumbre muy de allá: estuvo toda la temporada de novato con la cabeza rapada, ya que los veteranos no le permitían que le creciese el pelo. También fue ‘MVP’ del Campeonato Sudamericano sub-17, así que llamó la atención del Real Madrid, que en 2004 le sometió a una prueba superó, pero como todavía no podía ser comunitario finalmente el contrato no se confirmó.

El Alicante, entonces bajo el apellido Etosa, estuvo atento y lo incorporó a sus filas. Y llegó el anhelado pasaporte gracias a una abuela de origen italiano. En el país de la familia paterna, Alemania, había encontrado más problemas. Todavía no había cumplido los 20 años y era un buen proyecto para desarrollar. Podía alternar las posiciones de ‘3’ y ‘4’, aunque con sus 2,00 era más recomendable ponerle por fuera para sacar mayor ventaja a su físico y a las ganas que le ponía a cada acción.  Sin embargo, carecía de un tiro exterior lo suficientemente fiable y eso lastró sus posibilidades.

Su progresión, ya con el pelo largo, no resultó llamativa durante seis temporadas casi consecutivas que pasó en el Centro de Tecnificación. Apenas salió de ser una de las últimas opciones de la segunda unidad, ni primero en las tres campañas en ACB (descenso en la última) ni en las dos siguientes en la LEB (ascenso en la segunda de ellas). Hacía un trabajo muy específico. 

En el Echagüe de Paraná.
En el Echagüe de Paraná.

Tras un regreso fugaz a Argentina volvió a Alicante y Óscar Quintana le sometió a prueba en pretemporada, volviendo a firmar contrato. Sin embargo, problemas de lesiones le impidieron brillar más en aquella campaña 2010-11 que sería la última suya en España. Se marchó con 101 partidos en la élite y 2,3 puntos y 1,3 rebotes en 9 minutos, mejorando un poco sus registros en la segunda categoría (4,7 y 2,8 en 16).

Desde entonces está en Argentina, donde ha jugado en seis equipos distintos de la LNB en las últimas siete temporadas, readaptándose definitivamente a posiciones interiores. Su mayor éxito fue ganar el título liguero con Peñarol de Mar del Plata en 2014. La pasada campaña jugó para el Echagüe de Paramá y este verano ha fichado por el Central Entrerriano. A sus 32 años, y teniendo en cuenta la longevidad de los jugadores de su país, todavía le queda basket por delante.