Mario Stojic: Exterior completo que se implicó en Alicante y Menorca

Mario Stojic: Exterior completo que se implicó en Alicante y Menorca
Exterior completo que se implicó en Alicante y Menorca

Javier Ortiz Pérez

Dos etapas en Alicante.
Dos etapas en Alicante.

La fiabilidad teutona y el talento balcánico se mezclaron en Mario Stojic para dar un muy buen jugador de baloncesto que desarrolló la mayor parte de su carrera en España. Particular fue el cariño que se le tuvo en Alicante, su primera y última ciudad con unos cuantos años de por medio, pero también en Menorca, con cuatro años al máximo rendimiento. En sus primeros años cogió fama de buen defensor, pero también era un jugador bastante resolutivo en ataque, sobre todo mientras conservó un físico privilegiado para penetrar y saltar.

Stojic nació en Mannheim, de padres que habían emigrado, y pasó sus primeros años de vida en Alemania, donde empezó a jugar al baloncesto. Cuando era apenas un adolescente regresó a la tierra de sus padres, Croacia, para continuar con su formación en el Rijeka. De allí pasó al KK Zagreb y al Zadar. Su ídolo era Drazen Petrovic, pero convenientemente evitó las comparaciones que lastraron a otros jugadores de su perfil, como Arijan Komacec, y se convirtió en un jugador que podía aportar en los dos lados de la cancha.

La Benetton, en 2001, apostó por él con un contrato largo del que solo cumpliría año y medio. En la segunda temporada salió con destino al entonces denominado Etosa Alicante, donde tuvo un impacto instantáneo. Además de promediar casi 10 puntos por partido, se hizo especialmente conocido porque los aleros a los que se emparejaba, por mucho prestigio que tuviesen (Dejan Bodiroga, Walter Herrmann, Veljko Mrsic...) solían hacer peores números que normalmente. Pese a su condición de recién ascendidos, los alicantinos disputaron por primera vez en la historia los ‘playoffs’. “Creo que puedo hacer más, estoy 'hambriento' y no me conformo con la temporada que he hecho, aunque estoy feliz por los resultados y especialmente porque el club esté satisfecho y quiera contar conmigo el año que viene”, decía en plan inconformista. Seguro que aquellos meses aprendió mucho de Velimir Perasovic.

Ayudado por Julio César Lamas, que había sido su entrenador en Alicante y había hecho el mismo viaje, el Real Madrid llamó a su puerta y allí estuvo las dos siguientes temporadas, particularmente mejor la primera que la segunda. Esta no llegaría a concluirla, perjudicado por un carrusel de cambios en el juego exterior que, paradójicamente, acabaría con el título de Liga (sí, aquel triple de Alberto Herreros mil veces glosado).

Stojic buscó más minutos y más tiros en un sitio donde claramente podía conseguirlos: Menorca. El precio era claro: tener que pelear año tras año por la permanencia. Agónicamente, y con nuestro protagonista como uno de los referentes en el exterior, el conjunto balear lo logró las tres primeras temporadas, pero en la cuarta acabó bajando.

Con el Real Madrid.
Con el Real Madrid.

Eso supuso su marcha de Menorca, pero no de España. Una segunda etapa en el Lucentum Alicante tenía que llegar y llegó. El balance de esos tres años volvió a ser bueno: dos permanencias apuradillas y despedida con un ‘playoff’ de cuartos de final por el título frente al Barcelona.  Sin embargo, el club tuvo que vender sus derechos aquel verano de 2012 al actual Iberostar Tenerife y marcharse a jugar a la LEB, lo que propiciaría que el inasumible contrato en vigor de Stojic tuviese que romperse. Acababan así 334 partidos en la máxima categoría con 8,6 puntos en 25 minutos de promedio. No pudo cumplir su deseo de acabar su carrera a orillas del Mediterráneo, jugando pues sus dos últimas campañas en Bélgica (Ostende) y Alemania (Ludwigsburg). En 2014 se retiró.

Cuatro años en Menorca.
Cuatro años en Menorca.