Paulao Prestes: El brasileño que parecía camino de la NBA, pero...

Paulao Prestes: El brasileño que parecía camino de la NBA, pero...
El brasileño que parecía camino de la NBA, pero...

Javier Ortiz Pérez

Pidiendo el balón con el Unicaja.
Pidiendo el balón con el Unicaja.

Hubo un momento en la carrera de Paulao Prestes en el que se pensaba que iba a ser NBA sí o sí. Lo tenía absolutamente todo, empezando por unos fundamentos estupendos y siguiendo con un físico espectacular. Quizás le faltaba, referido a esto último, un poco más de velocidad y, según se vio posteriormente, que le respetasen las lesiones.

El caso es que fue la gran apuesta del Unicaja durante unos años junto a su compatriota Victor Faverani (se les comparaba constantemente, siendo distintos), pero ninguno de los dos llegaría a ser importante en el primer equipo. Ambos se ‘cocinaron’ en el Clínicas Rincón y con distintas cesiones que no dieron el fruto apetecido, al menos en Málaga.

El verano del 2006 cambió la vida de Paulao, nacido en Monte Aprazivel, una pequeña población de interior a seis horas en coche de Sao Paulo. Apenas llevaba tres años jugando al baloncesto cuando fue la gran estrella del Torneo de las Américas sub-18, promediando 20,7 puntos y 14,5 rebotes en el bronce que logró Brasil. El premio fue acudir con la selección absoluta al Campeonato Sudamericano, en el que apenas jugó, y también estar preseleccionado para el Mundial de Japón. Y todo esto con 18 años.

Firmó por el Unicaja, que le destinó al Clínicas. Tras un primer año de aclimatación, pero dejando grandes detalles ya, en el segundo, sin haber llegado todavía a la veintena, parecía dominar la LEB a su antojo: 17,4 puntos y 9,4 rebotes. En el tercer y cuarto puesto ante Canadá se marcó un tremendo 27+26. No había quien se le resistiese si tenía el día inspirado. Hasta debutó con el primer equipo ‘echándole cara’: 11 puntos en 16 minutos en los partidos frente a Valladolid y Girona (jornadas 9 y 12).

Su ‘cocción lenta’, dentro del proceso para que consiguiese la nacionalidad española, continuó con una cesión en ACB al Murcia en la 2009-10. Empezó ya entonces a manifestar un parón en su progresión que se confirmaron en la siguiente con el problemático Granada. Sí, era un jugador válido para la Liga, pero no al nivel estelar que en su momento pareció verse claro. Una operación de tobillo le obligó a parar cuando mejor estaba jugando, pero no impidió que en el verano del 2010 fuese ‘drafteado’ por los Timberwolves con el número 45.

Luchando en el Murcia.
Luchando en el Murcia.

No pegaba mucho que se tuviese que ir a un modesto de Lituania, el Pieno Zvaigzedes, para continuar su carrera, lastrada por intermitentes problemas en una rodilla que no acababan de resolverse. También mantenía una constante guerra con mantenerse en su peso ideal. Recibió una última oportunidad en España con un contrato temporal en el Gran Canaria 2012-13 que no fue renovado. Acababan ahí 71 partidos en la Liga Endesa con 7,7 puntos y 5,9 rebotes en 21 minutos. El regreso a Brasil fue el camino más claro y desde entonces ha estado en varios equipos, entre ellos el Mogi das Cruzes con el español Paco García en el banquillo. Su última camiseta ha sido la del Club Athletico Paulistano.

Por lo que cuenta, allí ha vuelto a ser feliz con el baloncesto, pero no ha olvidado sus paseos al castillo del Gibralfaro, con sus impresionantes vistas. “Tengo grandes recuerdos de Málaga. Creo que la mejor etapa mía como jugador de baloncesto ha sido allí. Tengo muchos amigos allí, una buena vida allí y mis dos hijos han nacido allí. Tengo muchos recuerdos de Málaga y quiero mucho esa ciudad”, contaba a Solobasket hace poco más de un año.

Últimos partidos en España con el Gran Canaria, en 2012.
Últimos partidos en España con el Gran Canaria, en 2012.