Terence Morris: El ‘4’ reserva que necesitaba el Barcelona para ganar títulos

Terence Morris: El ‘4’ reserva que necesitaba el Barcelona para ganar títulos
El ‘4’ reserva que necesitaba el Barcelona para ganar títulos

Javier Ortiz Pérez

En el Maccabi.
En el Maccabi.

Prototipo de ‘4’ de nuestros días, Terence Morris tenía lo que piden todos los entrenadores en esa posición: era atlético, rápido y, sobre todo, con afilado tiro de tres para generar espacios. En sus dos temporadas en el Barcelona baste señalar que lanzó bastante más desde 6,75 (252 veces) que de dos puntos (170), circunscribiéndonos únicamente a los datos ligueros.

Aquellas dos campañas (2009-10 y 2010-11) fueron muy exitosas para los azulgranas: Euroliga y Copa la primera y Liga y Copa la segunda, con la contribución de Morris con juego sin estridencias, pero letal. Siempre dio la impresión de que jugaba a una velocidad menos de la que podía permitirse, pero eso era suficiente. Consciente de su papel casi siempre en la ‘segunda unidad’, tampoco pareció nunca interesado en ‘hacer números’, sino en ganar (6,3 puntos y 4 rebotes en 19 minutos). De hecho, se retiró muy pronto, con 32 años, justo después de vencer en aquella final liguera del 2011 al Bilbao Basket. Aquella misma campaña dio mucho que hablar que discutiese abiertamente con Xavi Pascual durante un tiempo muerto en un partido ante el Cholet. Anteriormente había sido protagonista secundario (y negativo) de la jugada de la temporada 2009-10, cuando hizo la falta a Fernando San Emeterio que supuso el ‘2+1’ que dio la Liga al Baskonia.

En una entrevista en el blog Simplemente baloncesto cuenta con detalle una historia como la suya que desde luego no parece sencilla. Su padre abandonó a su familia cuando era niño, “por lo que tuve que hacerme demasiado pronto de determinadas situaciones”, comenta. Sí empezó a encontrar la felicidad a través del baloncesto en la universidad de Maryland, aunque eso le acabaría costando caro para su carrera: después de dos primeras temporadas brillantes, en las que parecía que, si se hubiese presentado, hubiese acabado muy alto en el ‘draft’, optó por continuar por cariño a sus compañeros. Pero sus campañas como ‘junior’ y ‘senior’ no fueron tan buenas y quedó relegado al puesto 33 de 2001. “No me arrepiento”, asegura.

Dos grandes años en el Barcelona.
Dos grandes años en el Barcelona.

Eso le abocó a un periodo NBA muy discreto entre Houston y Orlando (139 partidos en tres temporadas, con 3,4 puntos y 2,7 rebotes en 13,9 minutos). En Europa fue pieza cotizada para los grandes: anteriormente de recalar en el Barcelona, lo hizo en el Maccabi (quinteto ideal en la Euroliga) y en el CSKA de Moscú. “La experiencia de Maccabi fue increíble. Fue uno de los equipos más talentosos que jamás había visto (incluida la NBA). Aquella temporada jugué de manera agresiva, con hambre, sin lesiones y sentía que no tenía techo en mi rendimiento. Teníamos mejor equipo que el CSKA, aunque desgraciadamente acabamos perdiendo contra ellos la final de la Euroliga. Al año siguiente firmé por CSKA de Moscú, y volvimos a caer en la final frente al PAO. Fue muy duro”, recuerda.

Entonces, y tras una dura puja con el Efes Pilsen, llegó al Barcelona, “un equipo de auténticos fuera de serie, y ganamos a muchos equipos a lo largo de esa temporada. Trabajé durante dos años de manera muy concienzuda para poder conseguir la Euroliga, y al final lo logré”. Cumplido ese reto, solamente estaría un año más en las pistas. “Después de mi segunda temporada en Barcelona, mi plan de vida pasaba por dedicarme al 100% a mi familia. Yo no tuve un padre cuando lo necesitaba de pequeño, así que no quería que mis hijos crecieran en esa situación. Quería ser un buen padre para ellos, así que después de septiembre me casé y colgué las botas. Pasé del todo a nada, pero me encuentro muy bien, muy sano, y soy capaz de agacharme y coger a mis hijos sin dolor (ríe). Siempre te queda el gusanillo de volver a jugar, pero ahora puedo ver a mi esposa y mis hijos todos los días, sin viajes por carretera y largas estancias fuera de casa. Creo que tomé la mejor decisión”, comenta.

Y ahí sigue. Por lo que contaba en esa entrevista, no se dedica a nada específico, aunque sí ha organizado algún campus para chicos. “Intento transmitirles todos los consejos y conocimiento que me han transmitido durante toda mi carrera. Intento ayudarles lo máximo que puedo. Es algo muy gratificante, y me encanta que mis niños también compartan conmigo esa pasión por el baloncesto”, remarca.

Imagen de 2016.
Imagen de 2016.