D’or Fischer: El salvaje ‘5’ que lo hizo mejor en Bilbao que en el Real Madrid

D’or Fischer: El salvaje ‘5’ que lo hizo mejor en Bilbao que en el Real Madrid
El salvaje ‘5’ que lo hizo mejor en Bilbao que en el Real Madrid

Javier Ortiz Pérez

Feliz tras una victoria con el Real Madrid.
Feliz tras una victoria con el Real Madrid.

Menudo pieza D’or Fischer, ¿verdad? En el recuerdo todavía lo tienen cercano el Real Madrid y, sobre todo, el Bilbao Basket. Ha sido unos de los ‘5’ más intimidadores de la Liga Endesa en lo que va de siglo, ya que a sus 2,11 de estatura unía un gran salto y mucha coordinación. De acuerdo que en ataque no era ningún estilista, pero sabía resolver si recibía el balón lo suficientemente cerca del aro. Con un mate, claro. Significativo es el dato de que 75 de sus 214 canastas de dos puntos en las dos temporadas que pasó en España fuesen de esa manera. A la línea de tres puntos ni se acercaba. Ni falta que hacía.

Aparte de tener uno de los nombres más peculiares del baloncesto moderno (D’or, what?), su camino hacia la estratosfera del baloncesto FIBA también es poco ortodoxo, porque, nacido en Filadelfia, ni siquiera empezó a jugar en ‘high school’ de manera organizada, sino ya en la universidad. Entre la Northwestern State y la West Virginia se hartó de poner tapones (13 en un partido a Texas State), aunque no los suficientes como para que la NBA se fijase en él. Siempre sería una asignatura pendiente para él, y eso que llegó a realizar una pretemporada con los Washington Wizards.

No ser elegido en el ‘draft’ de 2005 no le desanimó y desembarcó en Europa sin hacer mucho ruido, primero en Polonia para seguir en Alemania y Holanda. El ‘campanazo’ de su descubrimiento para los grandes escenarios puede apuntárselo el Maccabi de Tel-Aviv, que lo fichó en 2008. Allí tuvo algún que otro problemilla (le rompieron una botella en la cabeza a la salida de una discoteca), pero dejó la impronta de jugador de nivel ‘top’.

Machacando el aro en Bilbao.
Machacando el aro en Bilbao.

Así lo entendió Ettore Messina en el 2010 cuando le puso en lo más alto de sus peticiones y destinó casi un millón de euros del presupuesto de la sección a ficharle. 6,2 puntos y 4,7 rebotes en 20 minutos fue la respuesta del jugador, quizás algo por debajo de lo esperado. Y en aquel Madrid tan caótico quizás no se apreció del todo su trabajo, ese que no sale en las estadísticas. Así es que fue al norte, a Bilbao, para ser pieza importante en el equipo que el año anterior había sido subcampeón liguero. Mejoró sus números (8,4 puntos y 5,4 rebotes) con cinco minutos más en pista y se despidió en la búsqueda de contratos más lucrativos.

Desde entonces ha recorrido mundo: Ucrania (Donetsk), Rusia (Unics Kazan), vuelta a Israel (Hapoel Jerusalem, ya con el pasaporte en el bolsillo tras casarse con una israelí), Puerto Rico (Capitanes de Arecibo), Letonia (Valmiera) y esta temporada en Japón, en los Shiga Lake Stars. Conserva un buen físico a sus 35 años, lo que le puede permitir alargar su carrera algún tiempo más. La pena es que parece que no vayamos a volver a verle por España, y eso que ha habido un par de veces en las que ha sonado muy seriamente para el Barcelona.

Jugando con la selección israelí el Eurobasket de 2015.
Jugando con la selección israelí el Eurobasket de 2015.