Sergio Coterón: Queridísimo en el ascenso del Valencia... y cuatro años más

Sergio Coterón: Queridísimo en el ascenso del Valencia... y cuatro años más
Queridísimo en el ascenso del Valencia... y cuatro años más

Javier Ortiz Pérez

En acción con el Pamesa Valencia.
En acción con el Pamesa Valencia.

Dejó su marca Sergio Coterón sobre todo en el Valencia Basket, aunque antes y después de aquella etapa de cinco años en el actual campeón de Liga siempre se mostró como un tipo comprometido, un ‘todoterreno’ de esos que ‘hace equipo’. No es de extrañar que cuando ha vuelto a pisar ‘La Fonteta’ haya sido uno de los ex jugadores más aplaudidos.

Tanta identificación hubo que lo primero que piensa uno es que Coterón es de la zona, pero no. Es madrileño y en la capital aprendió a jugar al baloncesto, primero en el prestigioso colegio El Pilar y posteriormente en el Canoe. Con su 1,96 se fue alejando cada vez más del aro, convirtiéndose en un alero multiusos que lo mismo ejercía como desatascador de defensas como de ‘perro de presa’.

Durante una época asumió que su categoría era la Primera B (Guadalajara, el propio Canoe, Ourense) y con el fin de que aportase su experiencia a ese nivel el Pamesa le fichó en 1987. Formó parte así de la plantilla que logró el ascenso a la máxima categoría, donde se quedó cuatro temporadas más. Totalizó en ella 154 partidos hasta 1992, con 8,6 puntos y 2,8 rebotes de promedio en 24 minutos. Después, volvió a bajar un escalón para jugar dos años más en el Gran Canaria y retirarse.

A Valencia regresó para fundar una familia. «Es una ciudad que engancha por su calidad de vida. He tenido mucha suerte porque aquí encontré desde el principio gente buena», comentaba hace apenas dos años en Las Provincias en una entrevista con motivo del partido 1.000 del Valencia Basket en lo más alto. “Cuando llegué aquí en 1988 lo primero que me impactó es que había una ilusión tremenda dentro del club. Observar en 2016 donde está el equipo y lo que se ha conseguido es un orgullo, porque esas ilusiones se han convertido en una realidad aplastante”, explicaba. Es curioso que afirmase entonces que “el sueño de los hermanos Roig era ganar la ACB” y lo hayan acabado logrando.

El Gran Canaria, su último equipo.
El Gran Canaria, su último equipo.

También comparaba el baloncesto de aquella época con el de la actual: “Ahora es más físico, pero recuerdo que a mí me tocaba siempre lidiar con los más fuertes, con grandes jugadores como Rogers. Antes era más técnico, luego evolucionó en la época de Rodilla y Vukovic a más táctico y ahora es más rápido y físico (...). Entonces había una pasión tremenda. Cuando el Pamesa era capaz de ganar al Real Madrid o Barça se vivía como una hazaña porque era muy complicado. Teníamos una sintonía excepcional con la afición, cada partido era una fiesta”.

Y elogiaba a Antonio Serra, el entrenador de aquel equipo del ascenso: “Aún le llamo de vez en cuando para hablar con él. Era una persona que hizo mucho por el baloncesto en Valencia. Ayudó en muchas facetas, algunas que la gente no sabe como ayudando a diseñar el logo del club. Era de los mejores entrenadores de Europa en ese momento”.

En su momento el Valencia Basket distribuyó un vídeo en el que hablaba del ascenso del 4 de mayo de 1988 ante el Santa Coloma: “Hay que felicitarse por aquello que conseguimos todos juntos, unos de una manera y otros de otra. Fue algo puntual que ha tenido una continuidad (...). Sin el apoyo que ha tenido el Valencia en estos años, aquello habría caído en el olvido. Tenemos que estar orgullosos”.

Una última curiosidad: su hija es Lourdes Coterón, una de las ‘top models’ españolas más reconocidas de los últimos años.

Imagen del 2016.
Imagen del 2016.