Sacha Giffa: ‘El Agitador’, prestigio y polivalencia que pasó por Lugo

Sacha Giffa: ‘El Agitador’, prestigio y polivalencia que pasó por Lugo
‘El Agitador’, prestigio y polivalencia que pasó por Lugo

Javier Ortiz Pérez

Jugando la Euroliga con el Asvel.
Jugando la Euroliga con el Asvel.

Buena mezcla la de Sacha Giffa: padres africanos, nacido en Moscú y nacionalidad francesa, con cuya selección fue un fijo durante una época. En su currículum hay unos meses más bien discretos en el Breogán, en la temporada 2004-05. Ni la empezó (llegó procedente del Iokonos griego) ni la acabó (se marchó para disputar los ‘playoffs’ en el Pau Orthez), dejando unos promedios de 5,4 puntos en 16 minutos (buen 42% en triples). Era un jugador de una polivalencia pasmosa con sus 2,02: podía jugar como escolta, alero, ala-pívot o pívot, porque su físico le permitía fajarse con cualquiera. Le llamaban ‘Le Sharker’, ‘El agitador’.

Formado en el Levallois, la de Lugo y la de Grecia fueron sus únicas experiencias fuera de Francia, donde es especialmente respetado. También pasó por el Chalon, el Asvel y el Estrasburgo en la ProA y hasta hace relativamente poco ha estado jugando también en la ProB, colgando las botas en 2015 en el Denain.

Nunca fue un anotador, pero sí un multiusos que se adaptaba muy bien al trabajo en equipo que se le requiriera. En bebasket.fr cuenta cómo se enganchó al basket con los Juegos de Barcelona-92. “Creí viendo a Magic Johnson y Michael Jordan”, destaca. Ahí explica empezó a jugar a bajo nivel en Sarcelles, al norte de París. “No tenía nivel y fui a verlos jugar por diversión. El baloncesto era un hobby”, reconoce. Pero se hizo un hueco en el baloncesto profesional a base de mucho trabajo en el Levallois, tras probar en Evreux y Cholet.

Allí su rendimiento siguió creciendo con un grupo lleno de jóvenes. “Había una gran intensidad en los entrenamientos. Era la guerra. Parecía que todo era como una misión para comandos, pero era tan agradable... Yo era fan de esto”, afirma. De allí pasó al Chalon (finalista en la Copa Saporta en el 2001), donde empezó a ser llamado por la selección hasta las 46 internacionalidades que acumuló. Con los ‘bleus’ llegó a ser bronce en el Eurobasket del 2005, justo después de aquella temporada en la que tuvo tres equipos distintos. “Estoy contento con mi carrera. No se esperaba que fuera un jugador de referencia (...). Sí, yo mismo dudaba, pero he trabajado más que otros. No era el más talentoso, pero mentalmente era muy fuerte. En la Euroliga llegué a defender a jugadores de 2,15 y eso es gratificante”, resume.

Recién llegado a Lugo.
Recién llegado a Lugo.

Cuando se retiró hace dos años enseguida quiso ponerse a entrenar. Llamó Tony Parker para el Asvel, pero optó por quedarse más cerca de casa, en el París-Levallois, ejerciendo como asistente de Fred Fauthoux. “Hago mi trabajo y aprendo. Todavía soy un entrenador novato. Quiero seguir disfrutando”, asumía. El pasado verano acudió a la Liga de Verano de Orlando como asistente en los New York Knicks, una experiencia gratificante. “Cuando me lo propusieron una semana antes, no lo dudé. Para un hombre de mi generación es algo extraordinario para vivir. Los Knicks son un equipo legendario. Probablemente les gustó mi trabajo con el Levallois. Estoy feliz y orgulloso, pero también premia el trabajo realizado a lo largo de la temporada con el cuerpo técnico y los entrenadores del equipo”, añadía en Le Parisien.

Nueva etapa en los banquillos (Foto: Bebasket.com).
Nueva etapa en los banquillos (Foto: Bebasket.com).