Sergi Pérez: La alternativa con Pesic y la ‘bombita’ ante Moss

Sergi Pérez: La alternativa con Pesic y la ‘bombita’ ante Moss
La alternativa con Pesic y la ‘bombita’ ante Moss

Javier Ortiz Pérez

Sergi Pérez disputó un par de partidos con el Akasvayu Girona en la temporada 2006-07, con un debut muy episódico (dos segundos en San Sebastián). Es un base barcelonés de 1,88 que sigue en EBA ‘dando guerra’.

“Yo era más de futbol pero los extraescolares en mi colegio IPSI eran basket, gimnasia o judo… Sin desmerecer a ninguno de los deportes, ¡la decisión estaba clara!  Además, hay que destacar que en aquella época no había que seleccionar tiros, marcar jugadas, dar un pase más… Todo era puro instinto y el que metía canastas era el que mejor lo pasaba y ese era mi caso... de pequeño. Después siempre he sido más tirador que metedor”, comenta entre risas.

Después se incorporó a la cantera del Barcelona, “un recuerdo con el que estaré ligado toda mi vida. Primero por la ilusión y esfuerzo que puse en poder llegar allí y los valores de vida que se me grabaron, después por las puertas que me abrió al mundo del baloncesto profesional y las grandes experiencias que he vivido por ello y sobre todo por la gente que conocí de la cual han salido mis mejores amigos, mi familia”.

Fue Svetislav Pesic el que le dio la alternativa ante el Gipuzkoa. “Pidió el cambio a falta de dos minutos pero la pelota no quiso salir hasta que quedaban dos segundos. Me llevé la estadística firmada por los compañeros a casa y pensé que era un paso más en mi carrera. El hecho de viajar con el equipo y vivir desde dentro lo concentración, tener de compañero de habitación al gran Fernando San Emeterio, preparar el partido como uno más… Me quedo más con eso que con los dos segundos”, relata.

Jugó algo más en su segundo partido, en Fontajau contra el Menorca. “Sí pude mostrar un poco de magia y recuerdo mi primera (y única canasta en ACB) Rotura de cintura a Marino Baždarić y bombita en la cara del que fue mejor taponador de la liga ese año, Chris Moss”, cuenta.

Después ha estado en LEB Plata (L’Hospitalet y ascenso con el Huesca), Bronce (Esplugues) y EBA (Collblanc y Barberá), esto último ya compaginándolo con un trabajo. Fue una víctima colateral del colapso del proyecto del Akasvayu. “En una conversación con Pesic en post temporada, me dijo que quería que siguiera en el primer equipo. Sin embargo al poco saltaban las sospechas que el proyecto se desmoronaba. De todos modos, me considero un jugador afortunado por todo lo aprendido de las diferentes experiencias en varios equipos, muchos de ellos cerca de casa en los que pude centrarme también en mis estudios y estar cerca de la familia”. 

En un entrenamiento con el Huesca.
En un entrenamiento con el Huesca.

Se considera “un jugador polifacético, imaginativo, con visión de juego y liderazgo. Puedo aportar en muchos aspectos. Sin embargo, mi mayor virtud también ha sido una gran debilidad sobre todo a nivel profesional, ya que no consigues destacar y diferenciarte del resto. Hay mucha competencia y todos quieren alcanzar su sueño. En ocasiones tengo la sensación de haber podido demostrarme mucho más. Quizás mi carácter crítico conmigo mismo tampoco ha ayudado. Como base dentro de la pista y fuera, intento transmitir el concepto de juego colectivo y de un pase más que a mí personalmente me fascina porque en esos momentos consigues que todo el equipo esté enchufado en ataque, en defensa y algo muy importante,  que incluso el banquillo vibre y sume en todo momento”.

Aparte de mantener la llama del basket viva, se ha desarrollado bien fuera de la pista en el departamento de marketing/comercial de empresas como Bacardi y PepsiCo. De ahí pasó a ser el responsable de patrocinios deportivos de Estrella Damm.

Imagen actual.
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