Souleymane Drame: Un ‘niño de Lisboa’ que se busca la vida en Londres

Souleymane Drame: Un ‘niño de Lisboa’ que se busca la vida en Londres
Un ‘niño de Lisboa’ que se busca la vida en Londres

Javier Ortiz Pérez

En la final de Lisboa.
En la final de Lisboa.

Era una de las grandes esperanzas entre los ‘niños de Lisboa’, los juniors que consiguieron el oro mundial junior en 1999. Sin embargo, Souleymane Drame no llegó a triunfar en el baloncesto profesional, pese a sus felinas condiciones físicas. Él, como Cesc Cabeza, Julio González o Félix Herráiz, supone la otra cara de aquel éxito. Pero el alero –nacido en Nigeria pero trasladado a España muy pequeño con sus padres— se lo toma con filosofía. Cero traumas y pocos reproches desde su nueva vida en Londres, alejado de las canastas, buscándose la vida como comercial.

“La final era su partido”, dijo Charly Sáinz de Aja después de que ‘Suly’ Drame le hiciese 12 puntos y 8 rebotes en 27 minutos a Estados Unidos en la mítica victoria (94-87). Sus cualidades atléticas lucieron especialmente aquella noche, pero su carrera en la ACB con el club que más apostó por él, el Joventut, nunca terminó de despegar: 87 partidos repartidos en seis temporadas y solo 2,5 puntos y 1,3 rebotes en 9 minutos de promedio.

“Creo que sin duda no llegué tan lejos como otros chicos de mi generación debido a mi salto rápido al primer equipo. Dejé de jugar muchos minutos y eso sin duda cortó mi progresión”, analiza con cierta distancia. Como Pau Gasol, Juan Carlos Navarro, Raúl López o Felipe Reyes, este año cumple 37 años. El basket lo dejó en el 2012, después de jugar en EBA con el Sitges, el final de un lento descenso de peldaños que incluyó paradas en Oro (Murcia, Melilla y Huelva) y Plata (Tarragona, Andorra y Barcelona B).

El chico, un 2,02 de brazos larguísimos, prometía otra cosa bien distinta como junior. “Fue una de las etapas más intensas de mi vida, en constante cambio, con emociones muy fuertes y sobre todo entrenamientos, muchos entrenamientos, y viajes... Puedo decir también que fue una de mis épocas más felices, sin duda con muchos sueños e ilusiones por delante, aunque por el medio tuve que superar la pérdida de mi padre... Sin duda, maduré muy rápido”, recuerda.

Drame vestía ya de verdinegro (rechazó al Barcelona), aunque había empezado a jugar en Mataró, “en una pista verde”. “La verdad que no sé por qué, pero me fascinó sin duda eso”, apunta. “Un recuerdo muy bonito también fue conocer a los integrantes de la primera plantilla de la Penya. Y pensé: algún día yo estaré aquí con ellos”. Lo cumplió, debutando un 12 de septiembre de 1998 de la mano de Alfred Julbe en León, con once minutos, dos puntos y una clara victoria (73-96).

Con el Joventut.
Con el Joventut.

Iba por delante del mismísimo Pau Gasol, otro que alternaba el ‘3’ y el ‘4’ y que todavía no había vivido ese momento. La ahora estrella de los Spurs, por la que ahora Drame muestra una gran devoción, estuvo menos tiempo en pista que él en la final contra Estados Unidos (17 minutos). “Sin duda me considero un jugador polivalente. Nunca fue mi fuerte el tiro exterior, pero sí creo que era técnicamente bueno, con la posibilidad de poder ayudar en varias  posiciones”, se autodefine nuestro protagonista.

Los años en el primer equipo del Joventut los considera como “agridulces”. “Es el club de mi vida, donde llegué muy jovencito. Me lo dieron todo y aprendí casi todo. Sentía que mi progresión se estancaba, pero tenía la cabezonería de acabar y triunfar allí... No fue fácil, la verdad, y finalmente tuve que salir. Pero la considero mi casa. Dejé muchos amigos y lo llevo en mi corazón, sin duda”, destaca.

Rondando los 30 ya tuvo que asumir que los sueños se marchitaban. “Fue muy complicado. Empecé la transición de deportista profesional a lo que es la vida real dura y pura...”, apunta. Como tantos jóvenes, eligió marcharse del país para buscar oportunidades y está en Londres (“Inglaterra siempre me fascinó”), donde es comercial de Money Transfer, una de esas compañías que envían dinero a distancia. Y en ese campo, asegura, le está sirviendo su experiencia en el deporte. “Uno adquiere unas virtudes que en el mundo de las ventas son muy apreciadas: toma de decisiones rápidas bajo presión, confianza en uno mismo y, sobre todo, no tomar como algo personal un rechazo”, apostilla, no sin antes tirar de una verdad difícilmente indiscutible: “a pesar de todo, la vida continúa”.

En Murcia, en LEB.
En Murcia, en LEB.

 

 

 

Imagen del 2014 en Londres.
Imagen del 2014 en Londres.