David Cooke: La gran oportunidad en Murcia, truncada por la rodilla

David Cooke: La gran oportunidad en Murcia, truncada por la rodilla
La gran oportunidad en Murcia, truncada por la rodilla

Javier Ortiz Pérez

 Uno de sus tres partidos en Murcia.
Uno de sus tres partidos en Murcia.

Los tres únicos partidos de David Cooke en la máxima categoría del baloncesto español (Murcia, temporada 92-93) llegaron en un mal momento. Justo cuando tuvo la oportunidad (aunque en un equipo en constante crisis durante toda la campaña), tuvo que ser dado de baja por una lesión en la rodilla que en su momento se dijo que era crónica.

Sus promedios tras sustituir a Melvin Cheatum (jornada 28) y antes de dejar su plaza a Ralph McPherson (jornada 30) fueron de 8,7 puntos y 9,3 rebotes, lo que permite hacer una idea de su estilo de juego, más orientado al trabajo sucio que a la anotación. Desde luego, frente a Barcelona, Lliria y Cáceres su acierto de cara al aro fue muy escaso (31% en tiros de dos puntos), pero todo hace indicar que, de no haberse producido el tema de la lesión, hubiese podido concluir a la temporada.

Más matices ofensivos había ofrecido antes, cuando en una competitiva Primera B se había convertido en un americano importante. Fue artífice involuntario de que se crease una de las parejas más míticas de la historia del basket local: la que formaron los Smith, Mike y Ray, en el Maristas malagueño. Resulta que Cooke empezó la temporada 86-87 con Mike Smith a las órdenes de Javier Imbroda, pero a falta de pocas jornadas, y pese a que su rendimiento estaba siendo bueno y se había integrado bien, fue cortado tras meterse en una pelea con Wen Perdono en un encuentro ante el Tenerife. Su puesto lo acabó ocupando Ray Smith (tras un partido con el flojo Eric O’Neal), con los resultados conocidos.

Tras la sanción, pasó por Suiza e Israel y tardó tres años en volver a España, a su categoría favorita. Primero lo hizo en el Lliria (90-91) y luego en el Juventud Alcalá (91-92), dando resultados satisfactorios. La siguiente la empezó en Mataró, marchándose para intentar aprovechar la ocasión que le salió en Murcia. Luego vendría una larga recta final de carrera entre Venezuela, Israel de nuevo, Bélgica y Argentina. El Entrerriano (97-98) fue su último equipo.

Cooke es de Sacramento, llegando a jugar con los Kings brevemente antes de toda esa aventura por España y el mundo. Fueron solo seis partidos en la temporada 85-86 (9 puntos y 10 rebotes en total, repartidos en 38 minutos), Aquello debió tener mucho mérito porque el tipo no había entrado en el ‘draft’ de aquel año, y eso que había siete rondas todavía (162 jugadores). Tuvo algo de simbólico porque fue el primer año en el que los Kings se trasladaron a Sacramento. 

Imagen reciente.
Imagen reciente.

Los últimos 20 años los ha pasado también en California, pero muy lejos de su ciudad natal: en San Diego. Allí ha trabajado en la industria farmacéutica, primero en Johnson&Johnson y ahora en Astrazaneca.