Remon Van de Hare: Interminable holandés que no cuajó en el Barcelona

Remon Van de Hare: Interminable holandés que no cuajó en el Barcelona
Interminable holandés que no cuajó en el Barcelona

Javier Ortiz Pérez

 Con la primera plantilla del Barça.
Con la primera plantilla del Barça.

Muy tópica la historia de Remon Van de Hare, seguramente: chico extraordinariamente alto que es captado por uno de los ‘grandes’ desde un baloncesto poco desarrollado, años de formación y episódico debut en la élite y más años intentando en vano convertirse en un jugador relevante, a la altura de las expectativas creadas. En su caso se cumple también el hecho de dejar pronto el basket.

Según la fuente que se consulte la estatura de este holandés va desde los 2,22 a los 2,18. Al Barcelona llegó en 1999, con 17 años, después de una encarnizada pelea con otros clubs. Como pinta, tenía una pinta estupenda: aparte de los centímetros, añadía cierta coordinación que los técnicos querían depurar hasta convertirlo en una nueva versión de quien fue su referente durante aquellos años: Roberto Dueñas.

Pero no pudo ser y ni siquiera fue en el filial azulgrana un factor importante jugando en Liga EBA. Su falta de recursos ofensivos resultaba llamativa, aunque con su presencia ayudaba en el rebote y ponía algún tapón. En el primer equipo tuvo escasísimas ocasiones, aunque sí puede presumir de haber ganado el ‘triplete’ Liga-Copa-Euroliga desde el banquillo. Curioso que en la temporada 2001-02 disputase un partido liguero, dos en la 2002-03, uno en la 2003-04 y cinco en la 2004-05. Sus números totales en 37 minutos fueron de 6 puntos y 7 rebotes...

”Creo que no llegará a ser una gran estrella, pero confío en que se convierta en un jugador interesante para cualquier equipo”, dijo Aíto García Reneses en 2003 en una entrevista digital. Lo curioso es que en la NBA también esperaron algo de él y aquel mismo año entró en la segunda ronda del ‘draft’, escogido por Toronto Raptors con el número 52, justo después de un tipo que ha estado tantos años en la liga como Kyle Korver. Él no llegó a pisarla, claro, aunque sí que estuvo en una liga de verano, la de California, y, tras desvincularse del Barça  recorrió mundo en ligas como la chipriota (Larnaca y Limassol), la ucraniana (Azovmash) o la eslovena (Olimpia). Es curioso que en todas ellas ganó algún título: aunque no fuese importante, algo tenía de talismán, podría pensarse.

Machacando con el Mataró en 2009 (Foto: Solobasket / Basquetmaniàtic)
Machacando con el Mataró en 2009 (Foto: Solobasket / Basquetmaniàtic)

En 2009 regresó a casa, pero no a Holanda, sino a Cataluña. Y es que se casó con una chica de la zona, tuvieron un hijo, y él se puso a trabajar con su suegro en la empresa familiar de distribución de frutas en el Maresme, según se contó en Solobasket. Para ‘matar el gusanillo’ jugó un año más en EBA, en el Mataró 2009-10, firmando los mejores números de su carrera: 13 puntos y 9,3 rebotes en 28 minutos. Tenía 28 años y no continuó en competiciones federativas nacionales, manteniéndose desde entonces en el discreto segundo plano que pueda permitirle su tremenda altura.

 “La vida del jugador profesional es agradable por qué haces lo que te gusta pero también es complicada, sobre todo si tienes familia. Sé que todavía podía jugar muchos años en ligas profesionales y ganar bastante dinero, pero eso no lo es todo. Quiero tener estabilidad y sé que en ningún lugar estaré mejor que aquí”, contaba en el 2010.