Phil Zevenbergen: Parche sin victorias en un año caótico en Ciudad Jardín

Phil Zevenbergen: Parche sin victorias en un año caótico en Ciudad Jardín
Parche sin victorias en un año caótico en Ciudad Jardín

Javier Ortiz Pérez

En acción.
En acción.

Si hay una temporada alucinógena en la historia del basket malagueño es la 87-88, en la que el Caja de Ronda perdió partido tras partido y, sin embargo, logró salvar la categoría en un ‘playoff’ loco ante el TDK Manresa. De las muchas cosas extrañas que pasaron aquel año en Ciudad Jardín fue la presencia durante nueve partidos de Phil Zevenbergen. Veamos.

Zevenbergen era un ‘5’ rudo en maneras, pero con una fuerte presencia (2,08). Tras pasar por tres universidades distintas, había conseguido un hueco en el ‘draft’ de 1987, elegido por San Antonio Spurs con el número 50. No tuvo un sitio en el ‘roster’ y optó por foguearse en el Cremona, que le cortó enseguida (ocho partidos). En Málaga le reclamaron enseguida para suplir a un Anthony Teachey que estaba siendo más conocido por sus problemas disciplinarios que por la calidad de su juego.

Desde que llegó en la octava jornada (con un buen debut a título individual, 28 puntos al Oximesa de Granada) hasta que se fue en la decimosexta, el balance de Zevenbergen en Málaga fue de cero victorias y nueve derrotas, uno de los peores a nivel individual en la historia de la Liga Endesa. El tipo fue de más a menos, aunque con algún partido monstruoso (25 puntos y 15 rebotes ante el Forum Valladolid), hasta terminar aportando muy poco (acabó promediando 16,9 puntos y 8,4 rebotes en 32 minutos). El club se decidió por un cambio de estructura y firmó en su lugar a Adrian Branch, un escolta recordado por ser el jugador con mayor promedio de tiros intentados por minuto en la historia de la liga. Con él se siguió perdiendo y perdiendo (1-27 entre la primera y segunda fase, válgame Dios), pero al menos se salvó el cuello en el quinto partido del ‘playout’ ante el TDK Manresa  para situar el 2-3. De todos modos daba un poco igual: la Liga se amplió muchísimo aquel año (de 16 a 24, nada menos) y se ‘repescó’ a los que habían bajado.

A esas alturas, y atención a la paradoja, Zevenbergen estaba jugando en la NBA después de no valer ni para Italia ni para España. Los Spurs le quisieron ver en la parte final de la temporada regular y hasta le incluyeron en la plantilla de los ‘playoffs’, pero tuvo poco protagonismo (3,8 puntos y 1,6 rebotes en 7,3 minutos) y su presencia en cancha volvió a ser sinónimo de derrota (balance de 2-7 en sus siete encuentros en total).

Con su esposa, en una imagen reciente.
Con su esposa, en una imagen reciente.

Después regresó a Europa, donde tendría una carrera más bien discreta pero muy constante en Italia (Reggio Calabria y Desio), Francia (Levallois y Toulouse), Macedonia (Rabotniki Skopje) y finalmente Polonia (Turow), donde colgó la botas en 1999. Se apreciaban sus valores positivos, sobre todo relacionados con la defensa y el rebote. Después regresó al estado de Washington, donde se ha dedicado sobre todo a una empresa de pinturas que fundó.

Hace no mucho la prensa malagueña rescató su nombre. Resulta que había que remontarse a aquella actuación inicial suya de 1987 para encontrar un debut tan bueno de un refuerzo a mitad de temporada como el de Christian Eyenga frente al Iberostar Tenerife.