Lior Eliyahu: El mejor partido de un mal año en el día más señalado

Lior Eliyahu: El mejor partido de un mal año en el día más señalado
El mejor partido de un mal año en el día más señalado

Javier Ortiz Pérez

Lanzando un tiro libre en Vitoria.
Lanzando un tiro libre en Vitoria.

Aquel tercer partido de la final Barcelona-Caja Laboral de 2010 se recordará siempre por el ‘2+1’ de Fernando San Emeterio, pero no conviene olvidar la particular historia de Lior Eliyahu. Redención, aunque solo fuese por un día, es la palabra que puede definir lo que protagonizó aquella tarde el chico israelí, que había llegado a Vitoria siendo una de las grandes promesas del baloncesto europeo y decepcionó... salvo en su último día como jugador del Baskonia, en el que fue clave.

Los datos de aquel 15 de junio son curiosísimos. Con sus 18 puntos, Eliyahu batió su récord de anotación en España, con un notable acierto de 9 de 14 en tiros de dos puntos. El hombre más inesperado volvió loca a la defensa azulgrana, aunque bien se podían dar por avisados previamente ya que su hasta entonces mejor partido también se había producido ante el Barça (16 puntos en 24 minutos durante la liga regular).  Los 25 minutos que disputó en el tercer encuentro de la final solamente fueron superados por los 33 que acumuló ante el Xacobeo.

El caso es que era un jugador de talento, pero que costó que le entrase por el ojo a Dusko Ivanovic, que solo le dio 14 minutos por partido (5,3 puntos y 1,7 rebotes, cifra esta última increíblemente baja para un interior). El club vasco había confiado enormemente en él, avalado por sus buenos años en el Maccabi (14 puntos y 6 rebotes en la Euroliga del 2009) y haber entrado en el ‘draft’ del 2006 (número 44 por Orlando Magic), aunque nunca llegaría a jugar en la NBA. Tras cierta polémica porque su nacionalidad generó rechazo en un sector de la hinchada baskonista sensibilizado con el conflicto de Palestina, firmó cuatro años de contrato en Vitoria de los que solo cumpliría el primero.

Fijo en la selección israelí.
Fijo en la selección israelí.

Con fama de reservado, sí se desahogó un poco con la prensa israelí. “Ya sea en la NBA, o en el peor equipo de la liga, a ningún jugador le gustan las fluctuaciones, el jugar 35 minutos un partido, y 10 al siguiente. No puedes sentirte feliz sobre ello, si lo ves así. Hay demasiados jugadores buenos para estos minutos, y hay que dividirlos (...) Llegué de un equipo que jugaba en Euroliga, pero formado por jugadores locales, y de repente estoy en un grupo que tiene cinco buenos jugadores en las posiciones de 4 y de 5, y necesitas compartir los minutos con todos ellos. Es difícil salir de la nada especialmente con las tácticas de mi entrenador”, comentó en plena temporada.

Pese al partidazo ante el Barcelona, su salida estaba cantada,  con el ‘tira y afloja’ que obligatoriamente se produjo. El Maccabi (ante el que había firmado 12 puntos en la Euroliga, su máxima anotación en la competición aquella temporada) le recibió de vuelta con los brazos abiertos y otro contrato largo, de cinco años. En 2012 ya había recuperado su nivel (MVP de la liga hebrea), aunque poco después, en 2013, salió con destino al Hapoel Jerusalem, donde permanece todavía siendo muy importante y ha dicho que quiere terminar su carrera. 2015 fue su gran año, con otro título de jugador más valioso y, sobre todo, descabalgando a sus ‘ex’ de un campeonato que dominaban secularmente.

Su historia en el basket no parecía que prometiese mucho de niño. Como se cuenta en este artículo en acb.com, no dio el ‘estirón’ hasta los 15, pero eso pudo ayudarle en su momento para obtener más conocimiento del juego ya que empezó como base debido a su estatura.

Con su actual equipo, el Hapoel Jerusalem.
Con su actual equipo, el Hapoel Jerusalem.