Raül López: La añorada magia de Vic fue el tercer español en la NBA

Raül López: La añorada magia de Vic fue el tercer español en la NBA
La añorada magia de Vic fue el tercer español en la NBA

Javier Ortiz Pérez

Campeón del mundo junior en 1999.
Campeón del mundo junior en 1999.

Ha pasado ya un año desde que no disfrutamos con la magia de Raül López por esas pistas de Dios, pero lo seguimos teniendo muy presente. ¿Cómo no hacerlo si ha sido uno de los mayores talentos que ha dado nuestro basket en su historia? Entre otros muchos, baste el dato de que fue el tercer español en ir a la NBA después de Fernando Martín y Pau Gasol. Casi nada, ¿verdad?

Aquella aventura con los Jazz, que alcanzó después de un puesto 24 en el ‘draft’ de 2001, acabó truncada por las lesiones, maldito concepto que impidió que tuviese más brillo del que desplegó con el balón en las manos. Porque López era, sobre todo, calidad, por encima del físico, por encima de las maltrechas rodillas: alguien que podía crear desde la nada con un pase afilado o un triple inesperado.

Empezó a jugar en el equipo de su ciudad de nacimiento, Vic, para ser rápidamente detectado por el Joventut, donde realmente se convirtió en una estrella siendo apenas un adolescente. Los Pau Gasol, Felipe Reyes, Juan Carlos Navarro y demás ‘juniors de oro’ tuvieron la suerte de coincidir con él, y viceversa, y el Mundial de 1999 fue el aviso de que la cosa iba en serio.

A esas alturas ya había debutado en la máxima categoría del baloncesto español. Acababa de cumplir los 18 cuando Alfred Julbe le dio la alternativa en el último partido de la liga regular 97-98 ante el Caja San Fernando, jugando 18 minutos y acumulando 10 puntos y 4 asistencias. Un par de temporadas en la primera rotación verdinegra, aprendiendo de Andre Turner y llevándose por delante a un jugador más experimentado como Iván Corrales, bastaron para que el Real Madrid hiciese una importante inversión (300 millones de pesetas, traspaso récord para la época) y se lo llevase.

Como blanco mezcló las actuaciones descollantes con las convalecencias por lesión. Tras un tira y afloja algo tenso, acabó debutando con los Utah Jazz en la temporada 2003-04, completando los 82 partidos de liga regular (7 puntos y 3,7 asistencias en 19,7 minutos). En la siguiente, justo cuando empezaba a despejar dudas sobre sus problemas, volvió a tenerlos y ese fue el fin de su carrera en la NBA, porque a nadie entusiasmó su traspaso a los Memphis Grizzlies.

Un producto del Joventut.
Un producto del Joventut.

Escogió el emergente proyecto del Akasvayu Girona para volver a España, pero como todos sabemos aquello colapsó y eso dio paso a su segunda etapa en el Real Madrid. Fueron años buenos, pero no deslumbrantes, en los que su presencia en la selección no fue fija. De hecho, se perdió el mítico oro de Saitama en 2006, aunque sí ganase la plata olímpica de Pekín-2008 y el oro europeo de Polonia-2009. Aquel mismo verano se marchó a Rusia de la mano de Sergio Scariolo y tras dos años en el Khimki encaró el capítulo final de su carrera en Bilbao: cinco años con los ‘hombres de negro’ muy cuidados en cuanto a la carga de minutos, pero recuperando muchas buenas sensaciones. En 2016 acabaron 416 partidos en la Liga Endesa, con 7,4 puntos y 2,7 rebotes en 20 minutos.

“Estoy sumamente agradecido a la afición y a todos los estamentos del club por haber hecho posible una despedida de este nivel. Me siento un privilegiado. No me imaginaba que me podían ofrecer algo de estas dimensiones, una despedida como solo la gente de aquí te puede dar. Tengo la sensación de que no he hecho nada para merecer tanto, porque he acabado mi carrera en la ciudad que deseaba hacerlo y con el público que quería, y eso ya hace que me sienta muy afortunado”, escribió en una carta pública cuando anunció su retirada.

En esa misiva decía que no se sentía “mayor”, pero que tomaba la decisión “para mejorar mi vida, no para empeorarla”. “Espero llegar bien a la crisis de los 40 y levantarme por la mañana sin que me duela nada como hasta ahora. Aunque ya se sabe que si a partir de los 40 te levantas y no te duele nada es que estás muerto. Veremos”, bromeaba.

Expresaba entonces su agradecimiento al Vic, a todos los entrenadores que tuvo en su carrera, mencionando especialmente a Miquel Nolis, Sergio Scariolo, Alfred Julbe y Jerry Sloan. Alguien con sus dificultades es lógico también se acordase de los médicos, “que han tenido el privilegio de ver mi anatomía por dentro y que me han ayudado a saltar obstáculos que eran insoportables” (Domingo Delgado, Ramón Cugat, Javier Gil) y a Joaquín Juan, el fisioterapeuta extremeño que cuida de tantas extremeñas. Del baloncesto también se llevó amigos en la pista (Álex Mumbrú, Germán Gabriel, Axel Hervelle, Roger Grimau, Roberto Nuñez…).

Dos etapas en el Real Madrid.
Dos etapas en el Real Madrid.

 “Los que me conocen lo entenderán: gracias a la música. La música nunca falla y, si algo he aprendido estos años, es que en los buenos y en los malos momentos quien más me ha acompañado ha sido la música. La música y sus músicos”, apuntaba, antes de dejar un hueco especial a su familia, “a mis padres que, por el simple hecho de ser padres de un personaje como yo, merecen todo mi agradecimiento. A mis hermanos porque debe ser difícil que les digan que eres el “hermano de” cuando los buenos son ellos. A Rosa, Mark y Axel por ser mi cable a tierra”.

Confesaba entonces haber tenido una relación “de amor y odio con el baloncesto, muy pasional”. “Lo he querido, me ha dado para vivir bien, me ha dejado compartir momentos con gente maravillosa y con gente tan rara como yo. Me ha dado algún título, alguna medalla, reconocimientos que jamás hubiese imaginado. Pero los que me conocen saben que si no los hubiera tenido tampoco hubiese pasado nada. Pero mejor así. Mucho mejor. El baloncesto también me deja cansancio, operaciones, derrotas, angustias, cierta presión y una popularidad no buscada”, remarcaba.

Y en el baloncesto sigue. En el RETAbet Bilbao Basket como miembro de su área deportiva, aunque ya ha reiterado que no se ve entrenando. “Me ofrecieron la posibilidad de seguir vinculado al club y a una ciudad que me encanta y estoy contento de poder estar aquí ayudando”, sostenía cuando fue nombrado, intentando poner el acento en el trabajo de cantera.

113 partidos en la NBA entre 2003 y 2005.
113 partidos en la NBA entre 2003 y 2005.


Tras su último partido en Bilbao, hace poco más de un año.
Tras su último partido en Bilbao, hace poco más de un año.