Predrag Drobnjak: El flojo papel en España de un enorme jugador

Predrag Drobnjak: El flojo papel en España de un enorme jugador
El flojo papel en España de un enorme jugador

Javier Ortiz Pérez

 Con los Clippers.
Con los Clippers.

Algo funcionó mal entre el baloncesto español y Predrag Drobnjak, un enorme pívot balcánico que llegó con grandes expectativas tanto a Vitoria como a Girona y que tuvo que acabar prematuramente esas dos experiencias, lastrado por un rendimiento inesperadamente bajo. Con 2,11 y mucho talento individual, resultó frustrante ver cómo no lograba relevancia alguna ni en el Tau ni en el Akasvayu, pese a su gran currículum en el que no falta un tiempo en la NBA cuando no era tan habitual para los europeos ir allí como ahora. Era, eso sí, algo lento para un baloncesto ya empezaba a cambiar y a preferir cuerpos más atléticos.

Drobnjak (que, por cierto, significa en serbio “cebollino”) es montenegrino y se crió en la cantera del Partizán, donde empezó a hacerse un hueco en la élite continental que confirmó con tres estupendas temporadas en el Efes Pilsen (1998-2001). Los Seattle Supersonics, que habían conseguido sus derechos después de que Washington le escogiese con el número 48 del ‘draft’ de 1997, le reclamaron entonces. Empezó entonces un periodo de cuatro años en la NBA con mucha regularidad en los números (entre 9,4 y 6,3 puntos), pero poca estabilidad, pasando de los Sonics a los Clippers y finalmente a los Hawks.

Baskonia 2005-06.
Baskonia 2005-06.

Pudo haber continuado allí, pero buscaba algo más que ser un reserva de alrededor de 20 minutos por partido. Y el Baskonia apostó fuerte por él en 2005, firmándole un contrato de tres años y poco menos que dándole el papel de jugador franquicia. A esas alturas ya había ganado los oros en los Mundiales de 1998 y 2002 y en el Europeo del 2001 (su triunfo favorito, asegura), acumulando prestigio a espuertas.

Su aventura en el Buesa Arena empezó bien, siendo designado jugador de la semana en la tercera jornada con sus 29 de valoración en la pista del Joventut. Pero poco a poco su rendimiento empezó a caer y con Velimir Perasovic, sustituto de Pedro Martínez en el banquillo, su relación no resultó buena. Un hecho significativo es que en la fase final de la Copa del Rey que ganó su equipo solamente disputó 5 minutos en total (en la semifinal también ante el Joventut). Había quedado reducido al papel de cuarto pívot tras Thiago Splitter, Luis Scola y Kornel David y a menudo era acusado de tener un comportamiento indolente, así es que se llegó a un acuerdo para rescindir su contrato (al que le quedaban dos años) al final de la campaña.

Pocos partidos en Girona.
Pocos partidos en Girona.

Regresó al Partizán, donde volvió a ser él. Al conjunto de la capital serbia lo lideró en la Euroliga con grandes actuaciones. Y Pedro Martínez volvió a ficharle el año siguiente cuando se hizo cargo del proyecto del Akasvayu Girona. “Es un jugador con mucha experiencia que esperamos que sea una pieza importante dentro de nuestro club. Es completo, buen reboteador y con gran capacidad para jugar tanto abierto como de espaldas a canasta”, afirmó el técnico. Pero el club tuvo que prescindir de él en diciembre, exasperado por sus problemas físicos y su falta de rendimiento (tremenda obsesión por tirar triples que no entraban, 1/16). Acababan ahí 47 partidos ACB con unos discretísimos 5,4 puntos y 2,4 rebotes en 14 minutos. Algo impropio de uno de los mejores pívots de su generación.

Las dos siguientes campañas encontró refugio en Turquía (Besiktas y Efes), a la espera de su decadencia definitiva, que llegó en Grecia en dos equipos de Salónica, primero el Paok y luego el Iraklis, en el que se retiró en el 2011.

Su actividad actual es la de ojeador para Europa de los Sacramento Kings, un puesto que le consiguió su amigo Vlado Divac dentro de la ‘balcanización’ de la franquicia, en la que también trabaja Peja Stojakovic.

En la actualidad (Foto: Zurnal.rs).
En la actualidad (Foto: Zurnal.rs).