Juli Molina: El momentazo con Brian Jackson del mediador de seguros

Juli Molina: El momentazo con Brian Jackson del mediador de seguros
El momentazo con Brian Jackson del mediador de seguros

Javier Ortiz Pérez

Con el TDK Manresa en la temporada 86-87.
Con el TDK Manresa en la temporada 86-87.

A Juli Molina le sorprende que se contacte con él para que nos ayude a su pequeña semblanza en esta página. Han pasado 30 años desde que disputó, con la camiseta del TDK Manresa, su único partido en la máxima categoría del baloncesto nacional. Pero todo el mundo tiene una historia que contar, como suele decirse, y la de nuestro protagonista está ligada en cierto modo a uno de los grandes mitos de la Liga: Brian Jackson.

Molina asume que han pasado tres décadas, sí, pero también que en aquel entonces acumuló unos recuerdos que no duda en calificar como de “imborrables”. “Es una experiencia única para un chaval de 17-18 años verse metido en un equipo de élite con sus viajes, sus partidos y, sobre todo, en el gran ambiente que se respiraba dentro”.

Sus comienzos fueron en la localidad barcelonesa de Berga, en el colegio La Salle. Como destacaba, pasó primero al Club Basquet Berga y después dio el salto a la cercana Manresa, en primer lugar en el Badía Solé y después en el TDK al lado de jugadores como Rolando Frazer, Clyde Mayes, Miguel Tarín o Pepe Palacios. En la temporada 86-87 llegó su gran momento, anécdota incluida. “Debuté contra el Magia de Huesca, en casa. Salí a la pista para defender al gran Brian Jackson. Estaba tan nervioso que incluso Jackson me comentó si era mi primer partido y le dije que sí. Me cogió del brazo y me soltó: ‘en cuanto tengas balón, mira el aro y lanza’. Pero el primer balón que recibí lo devolví sin tan solo mirar el aro ni con ninguna intención de jugármela. Brian me miró y me hizo un gesto con la cabeza, como diciendo ‘tira, hombre, tira’. La segunda vez que recibí, miré al aro y lancé. Jackson ni tan solo hizo la intención de impedirlo. Fueron mis dos únicos puntos en la Liga. Al salir a la calle le di las gracias, se puso a reír y me dio una colleja. Hay gestos que nunca he olvidado y jamás olvidaré”.

Su carrera transcurrió sin volver a acercarse a lo más alto en equipos catalanes como Sant Cugat, Tarragona y Alcudia. En este último tuvo una lesión de rodilla que le obligó a la retirada. Sus tiempos como alero de 1,95 “rápido y con buen tiro, pero con poco peso, lo que dificultaba defender a jugadores más fuertes” ya pasaron. Actualmente es mediador de seguros con dos oficinas. Sigue viviendo en Manresa y se ha desconectado del baloncesto de élite, aunque sigue el juego de su hija Marta, de 13 años, “que me recuerda muchísimo a mí y que me hace disfrutar de nuevo de este estupendo deporte”.

En la actualidad.
En la actualidad.