Ron Curry: Trayectoria torcida en Cantabria desde el principio

Ron Curry: Trayectoria torcida en Cantabria desde el principio
Trayectoria torcida en Cantabria desde el principio

Javier Ortiz Pérez

Machacando con la universidad de Marquette.
Machacando con la universidad de Marquette.

No le fue bien a Ron Curry en Torrelavega. Y eso que parecía un buen refuerzo, experimentado, bien dotado para ayudar a un equipo como el Cantabria Lobos encaminado a luchar por la permanencia. Sin embargo, solamente duró nueve partidos allí. Ocurrió en la temporada 98-99. Se trataba de un ‘4’ no muy alto (2,03), pero sí extremadamente físico y que necesitaba pocos tiros para sentirse a gusto. El rebote era su gran especialidad, llegando a capturar 26 en un partido de la liga francesa, lo que todavía se mantiene como uno de los topes históricos allí.

No es que lo hiciese mal en España, pero es que desde el principio la cosa se torció. Tras incorporarse con una semana de retraso (esa afición tan habitual que tenían los americanos de la época), en pretemporada sufrió una lesión de rodilla que le llevó a ser sustituido. Sin embargo, el club confiaba en él y le guardó su puesto hasta que estuvo totalmente recuperado. Debutó en la décima jornada en la pista del Real Madrid y completó una buena actuación (19 puntos y 6 rebotes en 20 minutos). Después tuvo algunos altibajos, pero el problema principal fue que el equipo no ganaba. Además, fue protagonista involuntario de un incidente desagradable cuando, en una cena celebrada en casa de Jackie Espinosa fue agredido por su compañero y compatriota Torraye Braggs (que menuda pieza era, por cierto).

En su penúltimo encuentro, en la cancha del Joventut, alcanzó su mejor anotación (21), pero ya por entonces estaba señalado para salir. El Cantabria Lobos afinó con su sustituto, Marc Jackson, y Curry se marchó con 10,9 puntos y 5,1 rebotes de promedio en 21 minutos. Solo una victoria en nueve partidos es un balance demasiado pobre.

¿Quién era? Nacido en una de las localidades más baloncestísticas del mundo, Bloomington (Indiana), pasó cuatro años en una universidad con fama de formar jugadores duros como Marquette (1989-93) y a partir de entonces pasó su tiempo sobre todo en Francia (Villeurbanne, Cholet y Estrasburgo), aunque también en Israel, ya que procedía del Hapoel Galil Elyon. Tras Cantabria solamente jugó un año más, entre Boca Juniors argentino y el Bnei Herzeliya hebreo, retirándose en el 2000 cuando todavía no había cumplido los 30 años.

Imagen reciente.
Imagen reciente.

Recientemente ha sido homenajeado por su ‘high school’ de Bloomington. Ahora es comercial en CR Bard, una empresa de medicamentos, en Phoenix, donde vive con su mujer y sus cuatro hijas. “¿Por qué las ventas? Es algo muy parecido al deporte porque tienes que poner trabajo extra cuando llega la adversidad”, cuenta. “Justo cuando dejé el baloncesto, lo empecé a echar de menos. Pero ahora soy demasiado viejo y sé que no puedo saltar tan alto. Es una perspectiva diferente cuando me siento para ver los partidos”.