Javier Pin: El único de la saga granadina que pudo debutar en la élite

Javier Pin: El único de la saga granadina que pudo debutar en la élite
El único de la saga granadina que pudo debutar en la élite

Javier Ortiz Pérez

Foto de familia de los Pin en el Palacio de los Deportes de Granada.
Foto de familia de los Pin en el Palacio de los Deportes de Granada.
Javier Pin, en su época de jugador.
Javier Pin, en su época de jugador.

Este es un artículo dedicado fundamentalmente a Javier Pin, pero también puede tomarse como un homenaje a su familia, toda una institución en el baloncesto granadino. Él fue el único de los cuatro hermanos que alcanzó el debut en la actualmente denominada Liga Endesa, cuatro partidos en total entre las temporadas 97-98 y 98-99.

“Mis comienzos, al igual que mis hermanos, fueron en el Colegio Hermanos Maristas de Granada, que fue donde estudiamos. De ahí pasé en cadetes al Club Deportivo Sierra Nevada, donde estuve hasta senior. Mi primer año de senior jugué en el Universidad de Granada y fue en mi segundo año senior cuando recalé en el filial del CB Granada, en Primera Nacional”, cuenta.

Su estreno en la máxima categoría, contra el Ourense, tuvo su guasa: “Salí en las mejores jugadas por el tapón que me puso Bill Varner. Más que un tapón pareció un remate del gran jugador de voleibol Rafa Pascual... Después del partido me enteré que la autopista que encontré hacia la canasta fue porque uno de los ‘jefes’ del equipo, John Williams, le dijo a los compañeros que me dejasen solo para que pudiese conseguir algo. De todas formas y aunque nunca la anotación haya sido mi gran objetivo en el juego, al final conseguí anotar dos puntos de tiro libre en la siguiente temporada, en un partido en casa contra el Joventut gracias a una falta de tiro que me hizo Fran Murcia. Aparte de las bromas, los recuerdos evidentemente son imborrables porque aunque en el debut fueran 27 segundos, es algo que te llevas para siempre. Además, en ese partido el equipo consiguió un triunfo importantísimo. También recuerdo que en casa se rieron mucho por como narraron por radio el momento en el que Pedro Martínez me llamó para el cambio. A los comentaristas les sorprendió la rapidez e inmediatez con la que salté del banquillo para ir a la silla de cambios, pero claro, cualquiera dejaba escapar la oportunidad”, recuerda.

El baloncesto siempre se ha ‘mamado’ en casa. “Estaba compartiendo entrenamientos, partidos, vestuario y experiencias con jugadores y cuerpos técnicos de gran nivel. Creo que lo más bonito es que todo me llegó sin buscarlo o tenerlo como un objetivo, sino simplemente porque estaba haciendo y jugando a lo que me gustaba”.

También hubo momentos duros (un accidente por el que estuvo ocho meses sin jugar justo en la temporada del ascenso), pero tiende a quedarse con lo positivo: “Creo que he sido muy afortunado ya que he podido disfrutar del baloncesto en todas las categorías. Ha habido de todo a nivel deportivo, éxitos y fracasos”.

Pin, un base de 1,77, era considerado un jugador con una buena visión de juego. Nadie se pone de acuerdo en Granada sobre quién es el mejor de los cuatro hermanos, si Nacho, Pablo, Nando o él. “No creo que el hecho de que yo haya sido el único en debutar en ACB sea lo que determine si soy o no el mejor y sinceramente. Tampoco me importa mucho porque nunca hemos competido por eso y creo que lo importante es disfrutar con lo que haces. Eso está por encima de que te consideren mejor o peor que… y creo que todos hemos disfrutado del baloncesto que hemos jugado y ahora lo seguimos haciendo apoyando el proyecto del Fundación CB Granada”, afirma con modestia. Pablo Pin ha sido el entrenador de este equipo de LEB Plata que se ha quedado cerca del ascenso y que ha sido noticia por las grandes asistencias de público que ha congregado.

Javier Pin es profesor de Educación Física de Secundaria y Bachillerato y sigue ‘matando el gusanillo’ del basket en Liga Provincial. “Eso y la familia (tiene dos hijos de 7 y 4 años) ocupan el tiempo en el día a día”, apunta, aprovechando la entrevista para “dar las gracias a todas las personas que me apoyaron y ayudaron en mi formación como jugador y como persona. Gracias a mi familia (padres, hermanos, tíos y primos), a mis entrenadores, compañeros y cuerpos técnicos (preparadores físicos, delegados, fisios, médicos…) así como también a los árbitros y contrarios porque todos han hecho posible que haya disfrutado de este gran deporte y que haya vivido experiencias inolvidables”.