Clay Tucker: De gran salvador en Sevilla a fugado en Valencia

Clay Tucker: De gran salvador en Sevilla a fugado en Valencia
De gran salvador en Sevilla a fugado en Valencia

Javier Ortiz Pérez

Un anotador puro este Clay Tucker en una época en la que ya no había demasiada opción de que un jugador absorba tanto juego. Aún así, sus cualidades sirvieron de gran ayuda en el Cajasol para la permanencia. Luego hizo un muy buen trabajo en el Joventut, decepcionó en el Real Madrid y por último dio una bochornosa ‘espantada’ en el Valencia Basket, lo que le cerró las puertas del baloncesto español.

Tucker se formó en la universidad de Milwaukee y junto al hasta hace poco estudiantil Dylan Page llevó al equipo a su primera presencia en el torneo de la NCAA en 2003. Pero no llamó la atención de la NBA cuando se graduó y se tuvo que buscar la vida en una liga tan pequeña como la sueca con los Sundsvall Dragons (2003-04). Su carrera no parecía remontar: ABA, el desconocido MENT Vassilakis griego, la NBDL... Sí que cogió vuelo en equipos más conocidos (el Le Mans francés y el Teramo italiano) hasta fichar por el Khimki ruso y el Kyev ucraniano, que era donde jugaba cuando le llamaron desde Sevilla.

El equipo andaluz, entonces dirigido por Pedro Martínez, era último en la segunda vuelta de la 2008-09. Necesitaba imperiosamente a alguien que las ‘enchufase’ y ahí apareció Tucker con la capa de súper héroe. Debutó con derrota, pero buenas sensaciones, ante el Tau (16 puntos) y después llegó el festival: seis victorias consecutivas incluyendo actuaciones increíbles como los 37 que alcanzó frente al Valencia a domicilio.

Su final de campaña no fue tan bueno, pero sí lo suficiente como para obtener la permanencia. Sorprendentemente, rechazó una oferta de renovación en el Caja y acabó firmando en el Joventut avanzado el verano. Como verdinegro casi calcó los mismos números (16,1 puntos de promedio), lo que terminó de convencer a Ettore Messina de que era un jugador adecuado para el Real Madrid ocupando el hueco anotador de Louis Bullock. Y no fue así: se quedó en 8,5 con porcentajes discretos y una irregularidad exasperante.

Cajasol 2008-09.
Cajasol 2008-09.
Real Madrid 2010-11.
Real Madrid 2010-11.

La blanca fue su última camiseta en España. La siguiente temporada estuvo a buen nivel en la Lottomatica de Roma y eso animó al Valencia Basket a intentar recuperarle, seguramente ‘inspirado’ por las grandes actuaciones que solía tener Tucker cuando veía una camiseta naranja enfrente: a los 37 puntos que metió cuando era jugador del Caja había que sumarle los 35 del año siguiente con el Joventut.  Fue entonces cuando llegó el escándalo: después de ser presentado (“estoy en el equipo perfecto”, afirmó), cogió un avión hacia Estados Unidos aludiendo a motivos personales. La reacción del club fue primero de estupefacción y luego de indignación, anunciando acciones legales y pidiendo incluso una indemnización de un millón de euros, que era lo que recogía el contrato en caso de ruptura unilateral. Los tribunales dieron la razón a la entidad en 2015, aunque por entonces se estimaba complicado que se llegase a cobrar la cantidad.

Aquella jugada acabó con buena parte del prestigio del escolta. Desde entonces se ha refugiado sobre todo en equipos de segunda fila en Turquía en los que no ha dejado de rondar la veintena por partido (Hacettepe, Ankara –donde fue cortado por indisciplina-- y Konyaspor). En la última temporada, ya con 36-37 años y poca gasolina, ha pasado de los Vaqueros de Bayamón de Puerto Rico al Byblos libanés.

Con la camiseta del Valencia... que nunca vistió.
Con la camiseta del Valencia... que nunca vistió.