Larry Boston: La curiosa historia en Málaga de un tipo con nombre curioso

Larry Boston: La curiosa historia en Málaga de un tipo con nombre curioso
La curiosa historia en Málaga de un tipo con nombre curioso

Javier Ortiz Pérez

En la temporada 87-88 con el Celta de Vigo (Foto: Clasicosdelbasketmusic).
En la temporada 87-88 con el Celta de Vigo (Foto: Clasicosdelbasketmusic).

Puede sonar a broma, pero en los años 80 hubo un jugador de baloncesto llamado Larry Boston. Llamativa coincidencia porque, claro, unir ‘Larry’ y ‘Boston’ nos remite automáticamente al gran Bird de los Celtics, pero no. Larry Boston también jugó en la NBA, pero también en otros muchos países (entre ellos España) y, aunque no era tan bueno como el mito, sí se trataba de un  tipo con mucha calidad.

Sus orígenes hay que buscarlos en Cleveland, donde nació, y más tarde en su época universitaria, repartida entre la pequeña Vicennes y Maryland, donde se graduó en 1978 para entrar en la cuarta ronda del ‘draft’ (número 78) seleccionado por los Washington Bullets. Con ellos acabaría jugando dos años después, aunque solamente 13 partidos (4,3 puntos y 3 rebotes en 9,6 minutos).

Entre Europa y la CBA anduvo, asomándose a Italia (Trieste y Treviso), Francia (Asvel Lyon-Villeurbanne) y Suiza (Pully) antes de fichar por el Caja de Ronda en la 84-85 para sustituir a Jeff Cross. Tenía fama de buen anotador y jugador duro en interior, pero sus buenos números (20 puntos y 11,1 rebotes) no salvaron al equipo malagueño del descenso en el ‘playoff’ frente al Cajamadrid.

De aquel año en la Costa del Sol nos queda el testimonio de Mariano Pozo, uno de los mejores fotógrafos del basket nacional y que ya por entonces tenía mucho contacto con los jugadores. En su blog cuenta una historia buenísima: el norteamericano se puso a salir con una chica menor de edad y fue sorprendido por la madre de ella en los alrededores de su casa, por lo que tuvo que salir ‘por piernas’ junto con Pozo, que a su vez tenía una relación con una amiga de la chica. Del “bonachón grandullón”, el fotógrafo también recuerda que se adaptó muy bien a Málaga y que se hizo muy amigo de Dan Caldwell, pese a la educación racista que había recibido este. En cuanto a su juego, coincide con el análisis que suele hacerse de él: era grande (2,08) y con unos kilos de más, pero con un gran tiro a media distancia.

Larry Boston, con Mariano Pozo.
Larry Boston, con Mariano Pozo.

 Después fue a Bélgica y regresó a Francia (Nantes) e Italia (Livorno) para dar paso a su segundo equipo en España. Ya no fue en la máxima categoría sino en Primera B con el Celta de Vigo, ya iniciada la temporada 87-88. Él volvió a hacer numerazos, pero el equipo también descendió, un poco bajo el mismo patrón de lo ocurrido en Málaga tres años antes. Fue en un ‘playoff’ ante el Elosúa León.

El Cacaolat Granollers estuvo pensando si ficharle en el verano del 88, y de hecho fue sometido a prueba, pero tenía las rodillas hechas cisco con apenas 30 años y optó por la retirada. Después, poco se ha sabido de él. Algún que otro testimonio le sitúa como policía en su Cleveland natal, pero poco más.