Walker Russell: El otro Russell de Estudiantes no consiguió triunfar

Walker Russell: El otro Russell de Estudiantes no consiguió triunfar
El otro Russell de Estudiantes no consiguió triunfar

Javier Ortiz Pérez

En uno de sus once partidos con el Estudiantes 2007-08.
En uno de sus once partidos con el Estudiantes 2007-08.

Hubo la previsible coña cuando en febrero del 2008 el Estudiantes fichó a Walker Russell. Teniendo en cuenta que su apellido coincide con el de uno de los americanos más míticos de la historia del club, David Russell, los titulares fueron por ahí. Pero, claro, como era previsible, Walker no fue David. Ni mucho menos.

Velimir Perasovic necesitaba a un base para competir con Gonzalo Martínez y Sergio Sánchez, pero no lo terminó de encontrar en Russell, un jugador simplemente decente que ya entró con mal pie, valorando -9 en su debut ante Unicaja. Desde luego, descaro no le faltó, lanzando 16 tiros (y metiendo solo cuatro) en un equipo al que acababa de llegar. No volvió a repetir los 29 minutos que jugó aquel día y poco a poco fue cayendo en la rotación hasta un papel testimonial. 5 puntos en 15 minutos en once partidos fueron sus promedios con paupérrimos porcentajes (35% en tiros de dos y 23% en triples), aunque al menos pudo acabar su contrato, lo que no estuvo del todo claro hasta el final.

Sí mostró ser un director de juego potente a nivel físico con su 1,83 pero fuertes piernas. Quizás como un movimiento publicitario se decidió que llevase el mismo número que David Russell, el 10, pero nada más lejos de la realidad. En poco se quedaron sus buenos deseos al llegar: “Ya me han dicho que es un número con tradición y que además lo llevó también otro estadounidense con el mismo apellido que el mío. Dicen que era el mejor o uno de los mejores jugadores por aquel entonces… Espero estar a la altura (...). No vengo a salvar a nadie. Vengo a ayudar, a trabajar duro todos los días y sobre todo a ganar partidos, que es lo que importa”.

No se puede decir que nuestro hombre no tenga el basket en la sangre. Su padre, del mismo nombre, disputó 155 partidos en la NBA durante los años 80 con Pistons (tres etapas distintas), Pacers y Hawks. El hijo consiguió disputar 28 partidos con el equipo de Detroit, en su estado natal, Michigan, en el 2012 (3 puntos en 12,8 minutos de media). El suyo ha sido el típico camino del profesional que va de un país a otro con escalas en la liga de desarrollo sin realmente cuajar en ningún sitio (República Checa, Bulgaria, Chipre, China, Venezuela, Puerto Rico...). Sí tuvo un momento de protagonismo en el baloncesto dominicano por el camino de la nacionalización. Su último equipo fueron los Cañeros del Este, de la lujosa zona de La Romana, tras pasar por los Leones de Santo Domingo, pero apenas estuvo unas semanas con ellos, tres partidos en los que se le vio muy fuera de forma. De eso ya ha pasado un año y es más que probable que, casi con 35 años, ya tenga pie y medio puesto en la retirada.

En su último equipo, los Cañeros del Este.
En su último equipo, los Cañeros del Este.