Paco Alonso: Más de Málaga que el Unicaja... pese a ser zamorano

Paco Alonso: Más de Málaga que el Unicaja... pese a ser zamorano
Más de Málaga que el Unicaja... pese a ser zamorano

Javier Ortiz Pérez

Temporada 87-88 con el Caja de Ronda.
Temporada 87-88 con el Caja de Ronda.

La presencia de Paco Alonso en distintos papeles dentro del baloncesto malagueño en las últimas décadas ha sido una constante... hasta hace un año, cuando comunicó su marcha del Unicaja ‘club’ para unirse a la Fundación Bancaria Unicaja coordinando la Unidad de Deporte, Ocio, Tiempo Libre y Medio Ambiente. Sin embargo, su nombre siempre estará unido al de la canasta malacitana... pese a que no nació en la capital de la Costa del Sol, sino  bien al norte: en Zamora.

Alonso llegó hace 35 años a lo que era entonces el Caja de Ronda, justo en su nacimiento como entidad, en la temporada 77-78. Ejerció como jugador casi en todas las categorías, partiendo de Tercera División y subiendo a Segunda y Primera. En la máxima categoría estuvo en la 81-82 y la 82-83. Hasta inscribió su nombre en la ‘etapa ACB’ ya veterano, en la campaña 87-88, cuando promedió 3,6 puntos en 13 minutos. Anteriormente su función como escolta tirador y fajador había resultado más importante, pero por encima de todo siempre estuvo su compromiso. También pasó tres años por el otro ‘grande’ del basket malagueño, el Maristas, fusionado con el Unicaja a partir de la 92-93.

En ese reforzado proyecto siguió muy vinculado a las categorías inferiores, conocido por la calidad de sus entrenamientos de tecnificación y llevando a equipos en categoría cadete, junior (campeón de España) y al filial senior en Segunda. En la 98-99 se estrenó en el banquillo del primer equipo como sustituto temporal de Pedro Ramírez y a continuación ejerció durante cuatro años como ayudante de Bozidar Maljkovic. Cuando este se marchó, en 2003, tuvo su gran oportunidad al frente de todo. “Yo llegué a Málaga con 17 años y muchas ilusiones y cosas por aprender y Málaga me dio la oportunidad de crecer como persona, como jugador y después como entrenador. La ilusión es lo que nos va a mover a seguir siendo mejores y a iniciar un nuevo ciclo. En estos tres pilares se basa mi proyecto: agradecimiento, responsabilidad e ilusión”, dijo el día de su presentación. Sin embargo, no fueron bien las cosas y dimitió en noviembre con un balance de tres victorias y cinco derrotas. 

En un clinic (Foto: Federación Andaluza).
En un clinic (Foto: Federación Andaluza).

En su carta de despedida aseguraba que “si ofendí o molesté a alguien, lo siento. Si he fallado, decir que solo me movía la mejor de este ‘mi club’ (...) La difícil decisión de dimitir fue tomada tras analizar la situación del equipo, mi actuación como entrenador y el entorno, basándome en los valores que rigen mi vida: actitud, respeto, equilibrio, compromiso, consistencia, confianza, disfrute”. También confesaba estar arrepentido de unas críticas que expresó públicamente contra sus jugadores. “Llevo prácticamente toda la vida vinculado al baloncesto malagueño, muchos años como jugador. En mi trayectoria como entrenador, más corta, siempre me basé en el diálogo, la disciplina y el perfeccionamiento diario, como pilares del triunfo de un proyecto que afrontaba con la mayor de las ilusiones. Los resultados en esta última etapa no han sido favorables, y respondo con mi marcha. Me impulsa el bien del club, el amor a este deporte y la fidelidad a mis principios”, apuntó. La llegada de Sergio Scariolo (17-8 de balance) significó una evidente mejoría en los resultados.

Desde entonces Alonso siguió fiel al club, que le encomendó en el 2011 la dirección del vinculado Clínicas Rincón. Lo suyo era trabajar con los jóvenes, como se demuestra en la persona de su hijo Francis, al que pulió en sus primeros años en el baloncesto y ahora es una promesa emergente en la universidad de Greensboro y en las selecciones nacionales inferiores.

Francis Alonso, su hijo, en la NCAA.
Francis Alonso, su hijo, en la NCAA.