Morris Almond: Revulsivo anotador que no lo fue en el Madrid

Morris Almond: Revulsivo anotador que no lo fue en el Madrid
Revulsivo anotador que no lo fue en el Madrid

Javier Ortiz Pérez

Con los Jazz.
Con los Jazz.

Hay que ver cómo pasa el tiempo. Parece que fue ayer cuando estábamos discutiendo si Morris Almond era un buen fichaje para el Real Madrid de Ettore Messina, pero ya han pasado siete años desde aquello, que huelga decir que no acabó bien (ni lo de Almond ni lo de Messina). El norteamericano venía con una enorme fama de anotador, que era justo lo que necesitaba el equipo, pero se quedó en absolutamente nada.

Eran mayoría lo que decían que era una buena incorporación para una plantilla en la que no faltaba la calidad (Sergio Llull, Ante Tomic, Pablo Prigioni, Felipe Reyes, Marko Jaric y un ya envejecido Louis Bullock, entre otros), pero a la que le faltaban puntos. Así es que, justo en la recta final de la temporada... ¿por qué no fichar al máximo encestador de la D-League? Almond, pese a salir de una universidad pequeña como Rice, se coló en la primera ronda del ‘draft’ (número 25), escogido por Utah Jazz. Pero no le dieron muchas oportunidades en el estado mormón: 9 partidos en la 2007-08 y 25 en la 2008-09. De poco le sirvió brillar en su cesión a la D-League en los Utah Flash, promediando 25 por partido y batiendo un nuevo récord de la competición en un partido clavándole 51 a los Austin Toros.

Cuando el Madrid le reclamó, había firmado sin debutar un contrato con Orlando Magic y seguía en racha en la liga de desarrollo con los Maine Red Claws. Aterrizó y tenía una pista estupenda: con 1,96 podía ayudar en las posiciones de ‘2’ y ‘3’  y de hecho, tras ser presentado por el entonces director general del club, Jorge Valdano, su debut ante el Valladolid fue bastante positivo con 14 puntos en 23 minutos.

 “Messina me ha pedido que sea yo mismo, que juegue duro y que intente aportar día a día. Espera hacerlo tanto en defensa como en ataque (...). Tengo cierta experiencia y espero poder ayudar con mi altura y mi tiro. Pero no sólo en eso, sino también en rebote, físico..., cosas que llevo trabajando tiempo”, dijo Almond ante la prensa

Debut con el Real Madrid.
Debut con el Real Madrid.

Fue entonces cuando llegó su hundimiento: 8 puntos en 26 minutos ante el Gran Canaria y, sobre todo, 0 en 25 en la derrota ante el Caja Laboral. Aquello marcó un antes y un después, con un protagonismo decreciente y canastas se pudieron contar con los dedos de una mano. Acabó en el fondo del banquillo, sin saltar a la cancha en varios de los encuentros. Sus promedios de 3,7 puntos en 16 minutos lo dicen todo.

No levantó cabeza luego ni en Italia (Scavolini de Pésaro) ni en Ucrania (Cherkaski), aunque sí llegaría a firmar un contrato temporal con los Washington Bullets (cuatro partidos), tras lo cual lo intentó en el Estrella Roja. Tras una última etapa en la D-League en Iowa y Los Angeles Defenders, resultó enormemente llamativa su retirada con solo 28 años.

De vuelta a casa fundó Almond Athletics, una organización benéfica en la que, cuenta, espera devolverle al baloncesto lo que le ha dado. “Este deporte me ha aportado mucho a lo largo de los años, y ha sido una gran parte de mi vida desde que mi padre me metió en él. Recibí una escolarización completa y un título universitario gracias al baloncesto. Les construí una casa a mis padres gracias al baloncesto. He conocido al presidente de los Estados Unidos a través del baloncesto”, escribe en su web. Según esa declaración de principios, llegó a un punto de su vida en el que “quería ser parte de algo más grande que yo mismo. Implicarme en la comunidad a través de esta organización me da la oportunidad perfecta para conseguirlo”. Para ello, reiteraba, esperaba utilizar su experiencia como deportista de alto nivel. Quizás les hable a los jóvenes también de sus escasas semanas en Madrid...

En la actualidad.
En la actualidad.