Eduardo Hernández: Un chico de Vitoria, un ‘soldado’ de Ivanovic

Eduardo Hernández: Un chico de Vitoria, un ‘soldado’ de Ivanovic
Un chico de Vitoria, un ‘soldado’ de Ivanovic

Javier Ortiz Pérez

Con el Tau Cerámica 2001-02.
Con el Tau Cerámica 2001-02.

Ocho partidos en total entre las temporadas 2001-02 y 2002-03 para Eduardo Hernández con la camiseta del Baskonia. Después, un larga carrera en categorías modestas (Plata y EBA), los últimos años de vuelta al norte tras pasar por Villanueva de la Serena, Logroño, Peñarroya y Segovia.

Hernández, un alero de 1,96, empezó a jugar en el colegio San Viator de la capital alavesa. “Desde muy pequeño ya me divertía y me llamaba mucho la atención el baloncesto. Allí coincidí con Juan Ortiz de Pinedo y comencé a desarrollar cada vez mejor mis cualidades y a comprender este deporte”, recuerda.

El gran equipo de la ciudad le incorporó a sus categorías inferiores. Fue escalando peldaños poco a poco hasta debutar con el primer equipo, aunque su estreno fue, como mínimo, extraño. Ocurrió en la jornada inaugural de la temporada con la visita al Gran Canaria. Salió a pista cuando el choque ya estaba decidido a favor, jugó 1:10, su equipo ganó... pero luego se le dio por perdido por alineación indebida de Mindaugas Timinskas. Él prefiere quedarse con lo bueno: “Lo recuerdo con mucha alegría y satisfacción por la dificultad que conlleva poder debutar en la máxima categoría. Tuve muchos nervios, como es normal, pero bueno, pasó enseguida”.

Es fácil imaginar que aquellos dos años integrado en la dinámica del primer equipo bajo el yugo de Dusko Ivanovic fueron durísimos, pero él se adaptó bien a base de sacrificio. “Era su primer año en España y tenía unas técnicas muy claras y definidas a la hora de trabajar: disciplina, seriedad, trabajo físico, mucha táctica. Además, mis compañeros poseían un talento, ambición y capacidad de sufrimiento extraordinarios y eso desembocó en el doblete de la temporada 2001-02. Esos días la ciudad fue una fiesta y disfrutamos mucho del momento. El segundo año fue distinto, tuvo más dificultades, muchos cambios en la plantilla y no conseguimos ningún título, pero la experiencia fue igualmente enriquecedora”.

En una reciente visita a Nueva York, en el Madison Square Garden.
En una reciente visita a Nueva York, en el Madison Square Garden.

Él quería jugar y por eso buscó nuevos horizontes. “Me ofrecieron la opción de renovar, pero decidí cambiar de aires y de categoría. Estaba muy a gusto, pero mi participación en los partidos era anecdótica. Era consciente de que estaba en un nivel superior al mío y mi deseo era empezar a curtirme jugando partidos y disfrutar con este deporte. Estuve muchos años jugando en diferentes categorías, y viví las dos caras de la moneda, ascenso y descenso, conocí ciudades y gente nueva que a día de hoy siguen siendo amigos. Hace tres años que me retiré”, resume.

Se define como “un jugador de equipo, buscando ayudar en todas las facetas del juego sin destacar llamativamente en ninguna. Los primeros años me aprovechaba del físico a la hora de rebotear, penetrar, defender... Y en los últimos años cambié un poco la forma de jugar buscando más el tiro tras bote”. 

Actualmente trabaja en Bilbao. “Estoy contento y adaptado, y de forma ocasional juego algún partido, porque esa sensación siempre la tendré ahí”, apostilla.