Mile Ilic: Cuando medir 2,16 no es suficiente para destacar

Mile Ilic: Cuando medir 2,16 no es suficiente para destacar
Cuando medir 2,16 no es suficiente para destacar

Javier Ortiz Pérez

Bilbao 2007-08.
Bilbao 2007-08.

Hay jugadores que son simplemente altos. O muy altos. Y que gracias a eso sobreviven en el baloncesto profesional. Esto pasaba más antes que ahora, cuando los centímetros se cotizaban más. Hoy en día hay que añadirle algo más, aunque sea un poquito: fundamentos, fuerza, coordinación, conocimiento del juego... La carrera de Mile Ilic, todavía en activo, ilustra ese ‘viejo modelo’ de que solo midiendo mucho se podía durar muchos años en esto.

Dos metros y 16 centímetros. Es el dato sobre el que gira la vida de Ilic, nacido en Bosnia pero de la minoría serbia que tuvo que salir del país a media que se iba recrudeciendo la guerra. Baloncestísticamente se dio a conocer en el Zeleznik, que fue donde le vieron los New Jersey Nets para tener la ocurrencia de incluirle en la segunda ronda del ‘draft’ de 2005 (número 43) para, un año después, incluirle en su plantilla. Incluso fue al Mundial de Japón-2006. La idea era, ya que otro balcánico como Nenad Krstic les estaba saliendo bien a los Nets, ir dándole minutos de cara al futuro en el centro de la zona.

Pero pocas oportunidades tuvo, visiblemente por debajo del nivel que se exigía y se exige en la NBA. Ilic solamente pisó la cancha en cinco partidos, casi siempre cuando estaban decididos y nunca más de 2 minutos y 14 segundos. Se fue de la NBA sin haber anotado una sola canasta y con un rebote como única estadística positiva en los seis minutos que estuvo en pista. Tras el clásico intento de asignarle a la liga de desarrollo, fue traspasado a Charlotte, donde automáticamente le cortaron.

Había que comprobar si por lo menos su envergadura le podía convertir en un jugador útil en Europa, recibiendo su primera oportunidad en Bilbao a finales de la temporada 2007-08. “Me esforzaré al máximo”, dijo en su presentación. Seguramente lo hizo, pero el análisis que ofreció aquel día su entrenador, Txus Vidorreta, se demostraría exagerado (“Tiene muy buenas manos, conoce el juego, es bueno finalizando cerca de canasta, es capaz de anotar desde 5 metros, pasa bien la pelota, le hace falta entender cuál es el ritmo de juego de esta liga y dar utilidad a sus muchos centímetros en la pintura a nivel defensivo”).

Sevilla 2008-09.
Sevilla 2008-09.

Pese a que sus números no fueron del todo malos (5,3 puntos y 4,1 rebotes en 15,3 minutos), había estado peleando con una lesión y no continuó, fichando la siguiente temporada por el Cajasol sevillano. Manel Comas dio un voto de confianza en público (“creo que es un jugador que se marchó a la NBA excesivamente joven. Es el típico ejemplo de un jugador precoz, pero todos sabemos que la NBA no es una liga que precisamente fomente mucho la progresión de los jóvenes. Tiene mucha calidad y su potencial se encuentra en progresión. Nos va a aportar en muchas facetas del juego, ya que su físico lo convierte en un gran intimidador; además, puede cambiar tiros, rebotea y conoce muy bien el juego”), pero luego le alineó muy poco: solamente 96 minutos en 12 partidos. Ni siquiera acabó su contrato.

Desde entonces ha estado sobre todo en Serbia (Metalak, Vojvodina, Estrella Roja, Zeleznik) y en Oriente Medio (Catar, Baréin, Irán, Líbano) “Cuando era niño, soñaba que pasaba toda mi vida en un equipo. Por desgracia, eso no sucedió, por lo que he ganado la posibilidad de viajar mucho y vivir en diferentes países de diferentes continentes para conocer su cultura y su forma de vida. Estoy muy orgulloso”, decía en una entrevista hace unos meses. En ella reconocía que su marcha a la NBA fue “prematura” y que, de poder cambiar el pasado, no hubiese tomado esa decisión.

En Baréin.
En Baréin.