Kaya Peker: Un año de la ‘roca turca’ en el Buesa Arena

Kaya Peker: Un año de la ‘roca turca’ en el Buesa Arena
Un año de la ‘roca turca’ en el Buesa Arena

Javier Ortiz Pérez

Con el Tau 2006-07.
Con el Tau 2006-07.

Pasó una temporada Kaya Peker por el baloncesto español. Fue en la temporada 2006-07 con la camiseta del Baskonia, donde confirmó la etiqueta que siempre ha tenido de jugador de trabajo sordo y no reconocido por las estadísticas (6 puntos y 3,7 rebotes en 17 minutos). Sus cualidades están más relacionadas con poner buenos bloqueos, coger la posición en el rebote y ayudar que lo capture un compañero y hacerle la vida imposible al jugador al que defiende.

Ya era muy reconocido cuando fichó en Vitoria, donde le habían cogido el gusto al mercado otomano después del buen resultado que estaba dando por entonces Serkan Erdogan y querían un relevo de garantías para Thiago Splitter. Es curioso que su nombre, Kaya, signifique ‘roca’ en turco. Viendo su estilo sobre la pista, la analogía es fácil: “Me gusta jugar duro, es más, siento que tengo que hacerlo sea cual sea el rival. No concibo el baloncesto“sin pelear al máximo en cada balón, juguemos un partido de liga o un amistoso en un partido de segunda división”, decía cuando llegó. Con el paso del tiempo se confirmó que le sabía a poco salir casi siempre desde el banquillo y de mutuo acuerdo, a final de temporada, rompió el acuerdo que le unía al club por dos campañas más.

Es de la generación del 80, esa que tanto talento ha dado al baloncesto europeo. En su caso, y como los Gasol, Navarro y compañía, también se asomó pronto a la selección absoluta, ganando incluso la medalla de plata en el Eurobasket disputado en su país en 2001. Resulta llamativo que la del entonces denominado Tau Cerámica haya sido su única experiencia fuera de Turquía. Antes estuvo en el Karsiyaka y en el Efes Pilsen y después en Besiktas, de nuevo Efes, Fenerbahce, Tranzonspor y actualmente Tofas Bursa, donde sigue dando mucha guerra al filo de los 37 años. Al fin y al cabo, continúa midiendo 2,07 y teniendo un físico potentísimo.

En la actualidad en el Tofas Bursa.
En la actualidad en el Tofas Bursa.

“Todavía recuerdo ese año como si fuese ayer, cómo me sentí de afortunado de estar en aquella plantilla”, comenta a esta web. “Estar en el mismo equipo que Luis (Scola) y Pablo (Prigioni) fue magnífico. Son dos leyendas”, añade. Recuerda especialmente el alto ritmo de trabajo que impuso Dusko Ivanovic: “Entrenábamos muy duro y no teníamos días libres, pero eso hacía que los partidos fuesen más fáciles para nosotros. Aún así, en vuestra liga todos los encuentros, sobre todo los de fuera de casa, son difíciles, especialmente cuando se juega el domingo por la mañana. En los que jugábamos en nuestro pabellón, éramos demasiado para nuestros rivales. Siempre se llenaba, incluso en los amistosos”. Y es que dice que Vitoria le encanta, “su gente y, por supuesto, su comida. Me gustaría haberme podido quedar más. Todo el mundo me ayudó mucho”.

Peker se define a sí mismo como un jugador que “lucha por cada balón” y al que no le importa si es “en un entrenamiento o en un partido porque solamente quiero ganar”. De hecho, se encuentra cómodo todavía sobre la pista. “Ayudar a mi equipo es algo que me hace feliz. Quiero seguir dos años más y no sé qué haré después exactamente. Entrenar creo que es muy difícil y quizás podría ser delegado”, aventura.