Ricardo Piedrafita: Humor gallego de un pívot que pisó la élite con el Breogán

Ricardo Piedrafita: Humor gallego de un pívot que pisó la élite con el Breogán
Humor gallego de un pívot que pisó la élite con el Breogán

Javier Ortiz Pérez

Con el Breogán.
Con el Breogán.

Ricardo Piedrafita jugó de forma en la actualmente denominada Liga Endesa (dos partidos en las temporadas 2004-05 y 2005-06 con el Breogán). Se trata de un pívot gallego que destaca, además de por sus 2,05, por su fino humor a la hora de recordar esa época de su vida. Qué tipo más divertido.

¿Cómo empezó a jugar al baloncesto? “¿Sinceramente? Pues era un niño bastante gordo y mis padres decidieron que tenía que hacer algún deporte. Y, como era muy alto, baloncesto. Empecé a jugar bastante tarde, cuando era ya infantil de segundo año. Por suerte topé con un gran entrenador y educador de categorías base, Miguel Ángel ‘Fosi’, que me formó como jugador y junto con mis padres, como persona”, responde.

Su progresión fue tan buena que el Real Madrid llegó a fijarse en él, aunque “con buen criterio”, dice él, sus padres no le dejaron marcharse hasta que concluyese el curso de COU y la selectividad. En la temporada 2002-03 lo incorporó para su filial de Liga EBA, haciendo buena parte de la pretemporada con la primera plantilla. “La experiencia fue muy bonita hasta que el equipo se deshizo, aunque he de decir que seguramente no hubiese continuado”, dice entre risas.

A su regreso a Galicia entró en el Sarria, que por entonces era vinculado del Breogán, y tuvo la ocasión de debutar en la máxima categoría en la 2004-05 en un partido en el que los lucenses fueron apabullados por el Baskonia (48-88). Al menos consiguió anotar una canasta. “En la entrevista postpartido dije que tenía un sabor agridulce por la derrota. ¡Era mentira! Hay que ser políticamente correctos, pero la verdad es que no cabía en mí y más después de encestar ante ‘un tal’ Thiago Splitter”, recuerda ahora.

Y es que de aquel tiempo guarda momentos “muy buenos” porque “conocí a gente que me aportó mucho, cada uno en una cosa. Puedo recordar la cercanía con los chavales de Alfons Alzamora, los sabios consejos de Alfonso Reyes desde la experiencia, la calidad de Charlie Bell o Pete Mickael...”. En la 2005-06 tuvo otra oportunidad, aunque solo de 17 segundos y con victoria ante el Pamesa Valencia.

Luego se incorporó al Chantada, todavía en EBA, y bajó otro peldaño en Primera Nacional con el ABO de Ourense, con el que logró el ascenso: “Los dos últimos años de vida deportiva los disfruté en casa, jugando en liga autónica y compaginándolos con el trabajo”. Y no pierde la ocasión de hacer otra broma: “Me retiré joven, como las verdaderas estrellas”.

Según destaca de sí mismo, no fue un jugador egoísta. “Me alegra tanto una canasta de un compañero como una mía propia. Mi mayor debilidad es que soy vago deportivamente hablando”, asegura. 

En la actualidad con su hijo Marcos.
En la actualidad con su hijo Marcos.

La pereza es algo que desde luego no puede permitirse en su actual trabajo, en Cellnex Telecom, desde hace algo más de seis años, en la provincia de Lugo. “No juego desde que me vine aquí. La verdad es que el baloncesto fue una etapa corta pero muy bonita en mi vida, que me ofreció muchas ‘armas’ para desenvolverme en ella, me enseñó muchos valores y me regaló pocas pero bonitas amistades que todavía conservo”, sostiene ya más en serio...