Larry Robinson: 26 partidos en Girona tras ganar un anillo sin jugar ‘playoffs’

Larry Robinson: 26 partidos en Girona tras ganar un anillo sin jugar ‘playoffs’
26 partidos en Girona tras ganar un anillo sin jugar ‘playoffs’

Javier Ortiz Pérez

Valvi Girona 95-96.
Valvi Girona 95-96.

Larry Robinson se movió muchísimo durante los 14 años que jugó como profesional: más de 20 equipos (en tres continentes distintos) se registran en su carrera, salpicada por contratos cortos en la NBA. Jugó para ocho franquicias, pero solamente 89 partidos (11 como titular) y con medias de 4,5 puntos y 13,5 minutos. Hasta puede presumir de un anillo de campeón tras haber jugado para los Houston Rockets seis encuentros al final de la liga regular 93-94. Después no entró en la lista de los ‘playoffs’.

Era un escolta fino, resultón, con buena mano, al que, por lo que se ve, no le dio pereza aceptar ofertas aquí y allá. En su época universitaria, en la desconocida universidad de Centenary, anotó mucho y fue ‘jugador del año’ en su conferencia, pero no consiguió hacerse un hueco en el ‘draft’ de 1990, que por entonces ya tenía el formato actual de solo dos rondas. No lo tuvo fácil en su infancia, criado por una madre soltera, al límite del umbral de la pobreza.

Lo significativo es que, en medio de su permanente movilidad como jugador, apenas pisase Europa más allá de un par de experiencias en Francia y 26 partidos en el Valvi Girona de la temporada 95-96. No llegó a concluir aquella campaña, sustituido en la recta final por Gerrod Abram. En un equipo que no acababa de enderezar en rumbo, la explicación fue que se necesitaba más un base que un escolta. Y eso que sus promedios estaban siendo decentes: 17 puntos en 35 minutos. “Ha demostrado ser un profesional y nos gustaría que siguiera ayudándonos”, declaró el secretario técnico del club, Albert García. Él quería jugar y rápidamente encontró un sitio en el Chalon.

Siempre dispuesto para firmar contratos de diez días en la NBA, su mayor acomodo serían ligas menores como la CBA, la IBL y la USBL, aunque también Venezuela, Puerto Rico y Filipinas. Su último equipa aventura en las pistas fue en el 2004, aunque por lo que se ve no ha dejado de jugar torneos de veteranos.

“Como líder, inspira a otros con su trabajo duro y motivación. Con un gran corazón y pasión por ayudar a los demás, dedica gran parte de su tiempo a devolver a la comunidad lo que le ha dado. Conocer a Larry es conocer que la familia es lo más importante para él”, se ha escrito sobre él.

A nivel laboral, ha estado vinculado trabajando en el casino de su ciudad natal, Bossier, en el estado de Louisiana. Ahora vive en Dallas y ejerce como vicepresidente en V-Taps, una empresa de juegos electrónicos. Por lo que parece, su chico, Larry Robinson III, va para estrella.

En un acto con la empresa para la que trabaja, V-Tabs.
En un acto con la empresa para la que trabaja, V-Tabs.