Ken Critton: Dos pésimas experiencias en Lugo y Mollet

Ken Critton: Dos pésimas experiencias en Lugo y Mollet
Dos pésimas experiencias en Lugo y Mollet

Javier Ortiz Pérez

Uno de sus tres partidos con el Breogán en 1992.
Uno de sus tres partidos con el Breogán en 1992.

Tres partidos oficiales en el Breogán de Lugo 92-93 y uno en el Mollet 93-94. Ese es el balance total de Ken Critton en España, por lo que no es raro que no se le volviese a llamar desde aquí después de tal ‘despligue’ de eficacia e indisciplina, que de todo hubo.

Con él pasó lo que ocurre a veces cuando chicos recién salidos de la universidad ‘aterrizan’ directamente en Europa para debutar en el mundo profesional: se les junta el choque cultural con el salto que supone el compromiso de defender a un equipo con un contrato de por medio. Da la impresión de que eso sucedía más antes, pero sigue habiendo casos flagrantes de falta de adaptación.

En su época NCAA, Critton pasó del West Texas Junior College a la universidad de Washington State, donde sus números no fueron de relumbrón (9,3 puntos y 7,5 rebotes en dos temporadas). Aún así, consiguió el contrato en Lugo, en la entonces Liga ACB, dentro de la primera temporada en la que se instauró la figura del tercer extranjero, lo que produjo no pocos ‘patinazos’ como este al tener que ampliarse los mercados.

El chico no empezó mal (15 puntos en 24 minutos en la visita al Barcelona) y siguió con 12 puntos en 42 minutos ante el Real Madrid (el Breogán estuvo muy cerca de ganar aquel día en el Palacio), pero le dieron su puesto a Tim Burroughs. Se había enfrentado a dos rivales potentes y quizás no los correctos para medir a un ‘rookie’, pero el club lucense estimó que necesitaba un jugador más interior para hacer el trabajo de bloqueos, rebotes y demás para complementar a Velimir Perasovic. Como no había acuerdo para la rescisión, siguió entrenando con sus compañeros. En la sexta jornada Burroughs sufría un problema físico y Critton reapareció en León con muy poco acierto (6 puntos en 24 minutos). Fue su tercera derrota en otros tantos encuentros.

Pasó otro mes entrenando y no jugando en una situación que era para todos incómoda hasta que por fin se resolvió. Aquella temporada siguió en Argentina, donde fue al mismo tiempo sustituto (de Michael Wilson) y sustituido (por Gary Voce).

No acaba aquí la cosa. Nuestro hombre protagonizó una anécdota terrible para en su segunda oportunidad en España. Jugaba en el Mollet de Primera B en la temporada 93-94 cuando, tras haber jugado solamente un partido, se marchó a su país sin permiso del club. Según contó la prensa en su momento, fue al aeropuerto de El Prat con su mujer simplemente para despedirla, pero una vez allí se lo pensó, compró un billete y se montó en el mismo avión, dejando tirada a la entidad catalana, que le había adelantado dos meses de sueldo (1,8 millones de pesetas, unos 10.800 euros).

No hay constancia documental de que siguiese jugando después de ese momento, ni tampoco de ningún aspecto personal de su vida a través de redes sociales o publicaciones en webs. Fácil es imaginar que no guarde un gran recuerdo de España...