José Francisco Masa: El incrédulo adolescente de Torrelavega

José Francisco Masa: El incrédulo adolescente de Torrelavega
El incrédulo adolescente de Torrelavega

Javier Ortiz Pérez

Lanzando a canasta en el 2002.
Lanzando a canasta en el 2002.

Un partido en la temporada 98-99 y otro en la 2000-01. Es el resumen en la máxima categoría de José Francisco Masa, un chico de Torrelavega que cumplió por dos veces el objetivo de jugador con el equipo de su ciudad, el Cantabria Lobos. Es lógico que, al retrotraerse a aquel momento, Masa solo vea “recuerdos agradables”. “Lo mejor de todo han sido los buenos amigos que he ido haciendo, amigos que han surgido de un ambiente sano como el que se vive en el baloncesto”, comenta.

Según destaca, su padre jugó “toda la vida al baloncesto”, así es que “nací con un balón debajo del brazo. Según cuentan, pasábamos las mañanas de los fines de semana tirando a canasta. En el colegio donde estudié había tradición y además yo siempre fui alto para mi edad, así que se dieron todas las condiciones para hacer del basket mi deporte”.

 Nada le hizo más feliz que su entreno ante el Tau. En su relato se vislumbra que aquello, simplemente, no se lo podía creer. “Me acuerdo que el equipo ya estaba salvado, y subían gente del equipo junior para completar los entrenos. Bob Harstad andaba con algún problema físico, y a mí me llamaron para entrenar esa semana. En el último entrenamiento vino Dani García, segundo entrenador de Quino Salvo, me dio el equipaje de Bob y me dijo que iba a Vitoria. ¡Estaba convocado con el primer equipo! En aquella rueda de calentamiento, con mis 16 años recién cumplidos, no hacía otra cosa más que mirar al otro campo. Allí estaban Jorge Garbajosa, Elmer Bennett, Anthony Bonner y Juan Alberto Espil entre otros. ¡No me lo podía creer! Ya con el partido resuelto, jugué el último minuto. Ricardo González me dijo "coge el balón, te bloqueo y entra a canasta". No llegué ni a tirar, pero el sueño estaba cumplido. Había compartido cancha con semejantes monstruos”, cuenta. Dos años después tendría una nueva ocasión, casualmente ante el mismo rival, aunque en este caso en el Vicente Trueba de Torrelavega.

En su ficha oficial, consta como un alero de 1,95. Cuando se le pregunta por sus características, su respuesta es, como mínimo, curiosa: “Soy un jugador que no destaca en nada en concreto. Mi objetivo es trabajar por y para el equipo. He jugado de todas las posiciones posibles”.

 En el 2015.
En el 2015.

Desde entonces, con alguna intermitencia, ha estado en EBA y categorías inferiores en equipos de Cantabria. Pero su día a día está alejado del baloncesto: ahora trabaja como ingeniero de puestas en marcha de subestaciones eléctricas. “Sigo viviendo en Torrelavega y continúo jugando al baloncesto. Hace un par de años estuve en EBA en Renedo de Piélagos, pero este año he vuelto a jugar con el equipo de mis inicios, CD La Paz, a continuar manteniéndonos en forma y a pasar un buen rato con los amigos”, añade.