Ryan Stack: Transformación después de no funcionar en Asturias

Ryan Stack: Transformación después de no funcionar en Asturias
Transformación después de no funcionar en Asturias

Javier Ortiz Pérez

A su llegada a Gijón.
A su llegada a Gijón.

No muy buena la única experiencia de Ryan Stack en España. Fue vistiendo los colores del Gijón Baloncesto en la temporada 2000-01 en lo que resultó ser el principio de una larga y bastante fructífera trayectoria en Europa. Aquí no triunfó precisamente, foco de preocupación de Moncho López durante nos meses hasta que fue sustituido de forma definitiva.

Stack llegó a Asturias con la vitola de haber jugado en la NBA durante dos temporadas, aunque su participación con los Cleveland Cavaliers, que le habían escogido con el número 48 del ‘draft’ de 1998 tras una buena etapa universitaria en South Carolina, había sido escasa. En total fueron 43 partidos con 2,3 puntos y 1,8 rebotes en 9,2 minutos: el clásico papel del que solo salta a pista cuando está todo decidido o, en caso extremo, si hay varias bajas de compañeros titulares y de la segunda unidad.

Con sus 2,11 se esperaba más de él, aunque era acusado de ‘blandito’. Ya se incorporó con problemas físicos al Gijón, donde empezó a cumplir en ataque. Pero su entrenador le reclamaba más: defensa, rebotes... Las derrotas caían una tras otra y, pese a algún buen partido eventual, López seguía criticándole en público.  En enero fue ‘cortado’ por primera vez por Lou Roe, que estaba de baja por lesión. Stack siguió entrenando con el equipo y tuvo una nueva oportunidad sustituyendo a Stephen Howard, pero fue solo el espejismo de un partido. El club consiguió el fichaje de Etdrick Bohannon, un ‘5’ al que ya habían intentado incorporar en verano, y el contrato de nuestro protagonista fue definitivamente rescindido. Su balance en 17 encuentros fue de 8,6 puntos y 4,6 rebotes en 22 minutos, números demasiado grises incluso para una época en la que ya a los americanos no se les exigía tanto como anteriormente.

Con la selección de Macedonia.
Con la selección de Macedonia.

Aquella etapa no le hizo perder fe en sus posibilidades de ganarse la vida en Europa. Todo lo contrario. Su perspectiva mejoró de forma considerable. Tras un año en Israel, en el Maccabi Ramat Gan, ‘se hizo fuerte’ en Grecia, con cuatro años en el Aris de Salónica (en el último de ellos, 2006, hasta entró en el mejor quinteto de la liga) y uno en el Olympiacos. ‘El secreto’ fue que aceptó la oferta de la federación de Macedonia para obtener su pasaporte, lo que le dio un nuevo valor en el mercado. Mostró bastante compromiso a cambio, jugando para ese país los Eurobaskets de 2005 y 2007.

Fue importante también su transformación física, añadiendo más músculo a su espigada estatura y, a nivel estético, dejándose crecer el pelo, lo que hacía difícil de reconocer en él al mismo ‘buen chico’ que pasó por Gijón. Los hinchas de Salónica le adoraban, sobre todo tras la victoria en la EuroChallenge del 2003 en el último segundo ante el Prokom Trelf (84-83). Aquel día llegó 14 puntos y, ojo, 17 rebotes. ¿Quién podía reprocharle ahora que no los cogiese?

Cerró su década europea en Kyiv ucraniano (2007-09) antes de regresar a su Nashville natal, donde primero emprendió un negocio particular en el mundo de la publicidad con su ex compañero en South Carolina Jimmy Collins. Después consiguió un puesto importante en la delegación de Waste Industries, una gran empresa a nivel nacional especializada en reciclaje de residuos.

En la actualidad.
En la actualidad.